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Puntero

Jueves, 18 Marzo 2010 10:41
Relatos Eróticos. A medida que me penetraba, notaba como avanzaba su pene, hasta parecer que iba a chocar con mi estomago. Pude ver la escena a traves de los espejos que estrategicamente estaban en el baño.  El día era maravilloso. Un sol que acariciaba mi piel, una suave brisa que sabía a beso. Pero me faltaba mi amado, cuyo amor había perdido. Soy Judit, y es la primera vez que escribo un relato, para compartir con desconocidos, pero esta es una historia que me dejó marcada para siempre.Había acudido hasta la playa donde tantas veces había hecho el amor con Chema. Pero esta vez la soledad rodeaba mis hombros, y no sus brazos fuertes y torneados. En un momento dado mis lágrimas aparecieron en mis ojos, y a pesar de que no había gente paseando, me tumbé boca abajo para que nadie pudiese verme. No sé el tiempo que estuve así, pues el suave calor me arrulló hasta quedarme dormida. A pesar de despertarme, no me di la vuelta, hasta que noté que la sombra de una persona estaba sobre mí.- Disculpe señorita. ¿Está bien?Me di la vuelta lentamente para ver de donde venía tan dulce voz. Sólo alcancé a ver en un primer momento la silueta de un hombre, ya que el sol me nublaba la vista.- ¿Esta usted bien? Volvió a repetirEsta vez me incorporé hasta sentarme, a la vez que el desconocido se agachaba hasta poner su cara muy cerca de la mía. En ese instante vino hasta mí el aroma de esos hombres que no tienen que usar colonias, pues el olor de su piel penetra en tu olfato, como la suave brisa del mar. Recuerdo que me cogió suavemente por los hombros, para cerciorarse de que me encontraba bien, a pesar de no pronunciar aún ninguna palabra. - Estoy bien gracias respondí en un tono casi inaudible.El desconocido se debió dar cuenta de mi aturdimiento, pues casi inmediatamente se presentó.- Soy Javier. He pasado dos veces junto a usted, y he podido comprobar que sollozaba. No me he atrevido a acercarme, hasta que no he visto que se despertaba.Me ayudó a incorporarme, y por unos instantes sus manos me acercaron hasta su cuerpo, cerciorándose que no perdía el equilibrio después de un buen rato de estar tumbada. En esos instantes pude ver su rostro. Era un hombre de cierta edad, pero su atlético cuerpo, y su piel bronceada, le hacían parecer más joven de la edad que tenía, 51 años según me aseguró más tarde. Sus brazos siguieron sujetándome durante unos segundos más, en los que pude apreciar sus bíceps. Por unos instantes mi imaginación echó a volar, y mis pezones se encargaron de enseñar cual era la naturaleza de mi imaginación. Javier por supuesto se dio cuenta de ello, y fue entonces cuando me soltó.   Me invitó a tomar un café, para que volvieran a su estado normal mis constantes vitales. Durante el trayecto, comencé a contarle lo que mi marido me había hecho. No sé por qué me sinceré con un desconocido. Quizás su sonrisa, quizás la serenidad de su voz, o quizás esas canas que hacían verle como a un abuelo. El caso es que no dejé de hablar durante una hora de mi historia, de lo mucho que quería a mi marido, de que no le perdonaba… El escuchaba atentamente, interrumpiendo solo cuando preguntaba por algún detalle que se le escapaba. ¡Todo un caballero!Cuando acabé de hablar, me di cuenta que tenía una de mis manos cogida por sus dos manos. Jugueteaba suavemente con sus pulgares sobre mi muñeca, y una ola de sensaciones invadió mi cuerpo. No sabría explicarlo. Por un momento cerré mis ojos, y creí que era mi marido el que acariciaba. Cuando los volví a abrir, el continuaba allí, y he de reconocer que me agradó. El debía de estar muy cómodo, pues daba la sensación de dominar la situación, incluso a mí. Fuera del local, las primeras gotas de agua golpearon el cristal, anunciando una típica tormenta de verano. Me sorprendió cuando sugirió salir a dar un paseo por la playa.- Verás como el agua limpia tu alma. -Comentó.Yo acepté, y él gentilmente me ayudó a levantarme, tendiéndome la mano.Fuera la lluvia había dado al ambiente el característico olor a tierra mojada. Cuando noté las primeras gotas de lluvia resbalar por mi piel, y empapar mi camiseta, sentí un pequeño escalofrío. Él me agarró por el hombro con su brazo, y me juntó a él para darme calor. Y vaya si me lo dio. Esta vez el escalofrío me recorrió toda la espina dorsal. Y mi cabeza comenzó a dar vueltas cuando noté sus labios posarse en los míos. Fue un beso dulce, sensual.- Estos labios están para ser besados, y no para que pronuncien palabras dolorosas.Ahora fui yo quien se agarró a su cuello, y le besé. Mi lengua se entrelazó a la suya en un ritual semejante al de las serpientes en el cortejo sexual. El descendió sus manos por mi espalda hasta llegar a mis caderas, donde estuvo jugueteando. Para cuando acabó el beso, la lluvia había hecho transparente mi camiseta, y sus pantalones blancos. Al no llevar la parte superior del bikini, mis pezones se mostraban en todo su esplendor, al igual que sus glúteos, aprisionados en unos ajustadísimos slip que juré destrozar en cuanto pudiese. Mi tanga mojado, friccionaba también entre mis nalgas produciéndome una excitación que iba en aumento al caminar. Seguimos agarrados por la playa como dos enamorados, hasta que al doblar una zona que da a un arbolado, el me dirigió hacia la hierba, donde nos tumbamos, protegiéndonos un poco de la lluvia, que cada vez arreciaba más.Mi respiración estaba un poco agitada por lo inusual de la situación. El se incorporó un poco, y recorrió todo mi cuerpo con su mirada, para exclamar lo hermosa que era. Con una mano lo atraje hacia mí besándole como si me fuese la vida en ello. Metí mis manos por debajo de su camiseta, tocando cada centímetro de su piel, recorriendo cada músculo, que se tensaban ante la llegada de la caricia. Quise quitarle el pantalón, pero me lo impidió, acompañando con un susurro.- Tranquila, despacio. No hay prisa. Disfruta del tiempo.   Él me dio la vuelta, a la vez que me quitaba la camiseta. Pensé que me podía haber equivocado, y ser un depravado que me sodomizaría sin más miramientos, pero ante mi asombro, comenzó a acariciarme la espalda, procediéndome a dar un masaje que me transportó al séptimo cielo. Era una mezcla entre relajante y sensual. Los círculos de sus manos, cada vez se abrían más, y ya llegaban a mis glúteos, que recibían las caricias, procediendo a separar más las piernas, dispuesta a recibir su miembro, que prometía de ser de un tamaño considerable, a juzgar por el bulto que presionaba sobre mis piernas en alguna fase del masaje.Después procedió a besarme, comenzando desde el cuello. Y descendiendo hasta mis tobillos, para volver a desandar lo andado, y vuelta a empezar. Movía mis caderas, para que viese que deseaba que me penetrara sin más demora, pero Javier tenía otros planes.Me levantó y sin colocarme la camiseta, me llevó a través de un estrecho sendero. Pensé que desearía más intimidad para poseerme, pero el final del sendero acababa en una hermosa propiedad, rematada con una casona indiana. Abrió con una llave que estaba escondida en un macetero, y me invitó a pasar. Mis pechos se balanceaban a cada paso, y noté como le gustaba, pues no perdía detalle y siempre lo acompañaba con una leve sonrisa. Atravesamos varias instancias, hasta que llegamos a un baño en el que estaba instalado un jacussi. Procedió a prepararlo todo para darnos un baño. Echó en el agua, unas gotas de un producto verde, que al contacto con el calor, llenó la estancia de un suave olor, que creo aumentó mi calentura. Me retiró el tanga con mucha tranquilidad, deleitándose en cada movimiento, y contemplando mi arreglado pubis, que procedió a besar, una vez liberado por completo de la prenda. Me dio una mano, y me ayudó a entrar en el agua. Me acomodé, cerrando los ojos, y disfrutando del suave masaje que proporcionaban las burbujas. Cuando los abrí, Javier se estaba introduciendo en el jacussi, completamente desnudo, y casi no pude apreciar su pene en todo su esplendor, pero todo llegaría pensé para mí.Cogió una suave esponja y comenzó a enjabonarme todo el cuerpo, acompañando los movimientos como si fuese un relajante masaje. No pude, y no quise aguantar más, y de mi boca, comenzaron a salir sonidos de aprobación y de placer. Sus labios recorrieron mis piernas, para acabar besando mis pies, chupando con dulzura cada uno de los dedos. Era una experiencia nueva para mí y muy deliciosa por cierto. Me dio la vuelta, y comenzó de nuevo un masaje, acompañado de suaves besos que fueron recorriendo mi espalda hasta llegar a mis nalgas, donde se entretuvo, procediendo a separarlas un poco, para dar pequeños besos en mi ano. Aquello me produjo una descarga eléctrica, que me hizo dar una pequeña convulsión. Nunca nadie me había recorrido el cuerpo como aquel hombre, y por supuesto nadie había explorado los rincones que hoy me estaban descubriendo. Cuando comenzó a jugar con mis pezones, no pude aguantar más, teniendo un fuerte orgasmo, ante la sorpresa de los dos.- Ha sido maravilloso. -Acerté a decir, cuando mi respiración se relajó un poco.- Acabamos de empezar.Me dio una esponja, para que ahora fuese yo quien procediese a enjabonarle. Puso su espalda junto a mis senos, y comencé a enjabonarle el pecho. Tenía pelo, pero no era exagerado. Aquel hombre tenía todo lo que yo deseaba en mis fantasías... y en la realidad. Cuando pasé varias veces la esponja por sus pezones, pude comprobar que su respiración se hacía más irregular. Nunca había pensado que los pezones de un hombre pudiesen ser tan sensibles. Dejé un momento la esponja en el agua, y me entretuve en jugar un poco con sus pezones, poniéndose muy duros entre mis dedos. Elegí otra postura en la que me fuera más sencillo acceder a su pecho, y fui pasando mi lengua por sus pezones, llegando a darle pequeños mordiscos. Aquello estaba claro que le excitaba, pues su pene se puso más duro todavía. No pensé que un hombre de su edad pudiera tener ese tipo de erecciones. Le acariciaba su pecho, a la vez que se frotaba mis nalgas con su duro pene. Me colocó en una parte del Jacusi, en el que las burbujas incidían directamente en mi vagina. Estas al romperse contra mi inflamado clítoris, actuaban como pequeños dedos que acariciaban tan íntimo lugar. La situación era de lo más caliente. Jamás había sentido con nadie lo que estaba sintiendo con Javier. Sus manos no dejaban de recorrer mi cuerpo, explorando cada rincón. Pude aprender a gozar con partes de mi cuerpo que antes parecían vedadas. He tenido varios amantes en mi vida. Uno en concreto muy bueno, pero Javier les dejaba en mantillas. Les vi egoístas en nuestras relaciones, comprendiendo que buscaban su propio placer, y no el compartir. Chema no había sido así, pero era tan inexperto, que no había variedad en nuestra relación, aunque me hacía disfrutar. Pero Javier...Descendí por su torso, hasta que el agua me cubrió la cabeza. Abrí los ojos, y vi el erecto pene apuntando directamente a mi cara. Los testículos eran muy oscuros, y con abundante pelo. También eran muy gordos, prometiendo una carga de esperma que ya quería en mi interior.Abrí la boca, y me introduje su miembro hasta donde pude. El agua dificultaba la tarea, pero estaba dispuesta a demostrarle que yo también sabía lo que era el sexo. Comenzó a moverse en mi boca cuando con una mano le acaricié los testículos. Las burbujas seguían trabajando mi vagina. Javier sacó los pies del agua y con ellos comenzó a masajear mi espalda. Se acoplaban a cada rincón, produciéndome un placer que solo puede entender quien haya tenido la oportunidad de recibir un masaje así. No pude contenerme, y exploté en un inmenso orgasmo, que hizo que mordiese levemente el glande de Javier. Este no protestó, y cuando levanté la cabeza para comprobar si le había hecho daño, comprobé que estaba muy excitado. Me incorporé un poco, y agarré el pene con las dos manos, tirando de el hacia arriba, obligando a Javier a que se arqueara y lo sacase fuera del agua. Mantuvo la postura para que pudiese seguir lamiendo. Metí la lengua en el orificio del pene, mientras mirando a los ojos de Javier, pude comprobar que le excitaba un poco el dolor. ¡Caramba con este hombre! Estaba lleno de sorpresas.Decidida a saltarme todas las barreras que me habían impedido disfrutar del sexo, hice que se volviese, colocándole a cuatro patas. Coloqué mis pechos sobre la espalda, frotándolos por ella. Los endurecidos pezones hacían a la perfección su trabajo. Comencé a besar su nuca, y a descender por cada rincón de su bien formada espalda. Hasta que llegué a sus nalgas. Por un momento dudé si debía seguir, pero pensé en el placer que me había dado, y que seguramente sentiría lo mismo. Separé suavemente sus nalgas, y comencé a besar suavemente su orificio anal. No me podía creer lo que estaba haciendo, pero seguí adelante. Javier comenzó a suspirar y a mover ligeramente sus caderas, señal inequívoca de que mis manipulaciones eran de su agrado. Reconozco que estaba en un estado de alta excitación, casi rayando la locura. Alcancé a ver un frasco de aceite. Rocié su espalda, y comencé a frotarme contra él. Froté mi pubis contra sus nalgas, como si tuviese una polla con la que poder sodomizarle. Seguí extendiendo el aceite, y esta vez le tocó el turno a sus nalgas, que froté vigorosamente. A estas alturas, Javier era un continuo jadeo. Me sentía exultante de poder dar tanto placer a un hombre. Por unos momentos me sentí una diosa capaz de dar placer inmenso. Pasé mis dedos por su ano, y en una de las pasadas, procedí a introducir levemente uno de los dedos. Esperé la reacción de Javier, pero seguía jadeando y contorsionándose. Hay muchos tíos que consideran que esta maniobra es de homosexuales. ¡Ellos se lo pierden! Llegué a introducir todo el dedo, a la vez que procedía a masturbarle. No quería que se corriese en mi mano, pero sí llevarle hasta el límite. Le metí dos dedos en la boca, que chupó con una sensualidad inusual. Cuando menos me lo esperaba, sacó mi dedo de su ano, me levantó en vuelo, como si careciese de peso, y nos salimos del agua. Tras besarme, comenzó a descenderme, a la vez que mis piernas se enlazaban a su cintura. Noté su pene en la entrada de mi vagina. Se detuvo unos segundos ahí, para desesperación mía, que ya deseaba ser penetrada. Procedió a introducir su pene, sin dejar de mirarme a los ojos, poniendo más calor en el ambiente, si eso era posible. A medida que me penetraba, notaba como avanzaba su pene, hasta parecer que iba a chocar con mi estómago. Pude ver la escena a través de los espejos que estratégicamente estaban en el baño.Me llevó por unas escaleras hasta un espacioso dormitorio. Subiendo, el pene se movía en mi interior, multiplicando las sensaciones. Iba abrazada a su cuello, pensando que nadie podía ser más feliz en esos momentos. Me sentía protegida, por un hombre fuerte, que era capaz de elevarme y de transportarme sin esfuerzo aparente. Una vez en el dormitorio, apartó la colcha de la cama, y me depositó en ella, saliéndose de mí. Me quedé vacía, como si al retirarse, se hubiera llevado mis entrañas con él.Me agarró los pechos con cierta rudeza, haciendo que elevase mi pubis, momento que aprovechó para penetrarme de nuevo. Comenzó unos movimientos lentos, sin dejar de mirarme. Antes de que volviese a entrar, yo ya estaba preparada para recibirle. Así una y otra vez. Noté que se tensaba, a la vez que yo tenía las primeras contracciones de otro orgasmo. Levanté la cabeza hasta su pecho, y cuando comencé a mordisquear sus pezones, noté sus primeros chorros de esperma. Era caliente, y muy abundante. El orgasmo duró más de lo que estaba acostumbrada a ver, y de una intensidad superior. Estuvo dentro de mí hasta que la erección descendió. El semen salía por la vagina resbalando por mis muslos. Él, de rodillas contemplaba mi desnudez, insistiendo una y otra vez en lo bella que era. Recogí un poco de su esperma con un dedo, y me lo froté por los labios, para después introducir el dedo en la boca. Él comenzó a reírse, y a decir que no sería capaz de mantener otra erección. Aquello me lo tomé como un desafío, así que le hice tumbarse de espaldas, y me metí el pene en la boca. Su tamaño había descendido considerablemente. El sabor de su semen era un poco amargo. Poco a poco el tratamiento iba dando sus frutos, y el pene recobraba su templanza. Su excitación iba en aumento, y comenzó a jugar con mi pelo, mientras movía sus caderas como si estuviese follándome por la boca. Esta vez fui yo quien le paró, saliendo de la habitación, y regresando después con el bote de aceite del baño.Tomó el bote y colocándome boca abajo en la cama, comenzó a extenderme el aceite por la espalda. Pensé que me iba a dar un masaje, pero tras untarse su pecho y su pene, procedió a frotarse contra mí, utilizando su pecho y sobre todo su pene, como si fuesen manos. Era lo más erótico que me habían hecho en mi vida. Su pene pasaba una y otra vez por mi ano y mi vagina. A medida que pasaba el tiempo iba deseando que me penetrase, y cuando por fin parecía que iba a hacerlo, se levantó de la cama diciéndome que no me menease, que iba a preparar unas cosas. Le hice caso, entre otras cosas porque estaba tan relajada que no me apetecía cambiar de postura. Al cabo de un rato volvió. No pude ver lo que tenía, porque me pidió que cerrase los ojos.Fue dejando todo sobre la mesilla. Los sonidos me eran conocidos, pero no acababa de saber que es lo que había traído.Procedió a vendarme los ojos con un pañuelo de seda. Después me volvió boca arriba y me ató las muñecas al cabezal de la cama, que era de forja. Esto último no me gustaba, pero era tal la delicadeza de sus movimientos, que enseguida cambió mi recelo, por una desconocida excitación. Noté algo frío que recorría mi cuerpo. Era un trozo de hielo que se deshacía a medida que mi piel lo calentaba. Fue pasándolo por todo mi torso, hasta detenerse en los pezones, que respondieron a la nueva temperatura endureciéndose como nunca. Siguió haciendo círculos en mis pezones hasta que estos estaban sensibilizados al máximo. Descendió por mi ombligo, hasta la entrada de mi vagina. Pasó de largo, y fueron mis muslos los que recibieron la caricia del hielo. El hecho de tener los ojos vendados, hicieron que la sensación de excitación se multiplicara por diez. Era evidente que Javier sabía lo que hacía. En mi cuerpo quedaron dibujadas gotas de agua que se encargó de recoger con sus labios. Yo me arqueaba de placer y excitación. Oí el ruido de una botella de champaña al descorcharse, y como se llenaba una copa. En mis labios noté la textura de una fresa impregnada en la bebida. Solo me permitió comerla a bocados pequeños, recreándose en el movimiento de mis labios. Después partió otra fresa y la fue pasando por mis duros y sensibles pezones. El olor a fresa y champaña inundaba la estancia. Dejó cada mitad de la fresa en cada pezón. Otra fresa bañada la introdujo levemente en el interior de mi vagina. Un nuevo sonido conocido se sumó a la fiesta, estaba rociándome con nata muy fría varias partes de mi cuerpo. Labios, pechos, axilas, interior de mis muslos, monte de Venus... Me estaba convirtiendo literalmente en un auténtico postre. Para acabar con el toque alimenticio, procedió a untarme bien el ano con aceite, presagio de lo que iba a ocurrir más tarde. Iba a perder mi virginidad anal.Cuando terminó, procedió a atarme los pies a la cama. No comprendía por qué lo hacía, ya que la posición le impedía una correcta penetración.Pero las sorpresas no se iban a acabar. Oí como se levantaba y abría la puerta.- Pasa que ya está lista.  
Jueves, 18 Marzo 2010 10:40
Relatos Eróticos. Metió su verga en mi ano, estrenandolo victoriosamente, me sacudia como la mas experta ramera, complacido mi agujerito negro senti su esperma caliente otra vez dentro de mi, aunque en otro orificio.  Mi nombre es Fabiola, y espero que nadie me reconozca, soy de Lima, Perú, tengo 31 años, casada, con dos hijas, tengo un marido excelente, se llama Felipe, tiene 38 años, es muy bueno y trabajador, es ingeniero de sistemas y trabaja todo el día, desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche. Yo por mi parte tengo un pequeño negocio de venta de abarrotes en mi propia casa y por ello soy muy conocida en el barrio, todos me califican como una mujer ejemplar de una familia ejemplar, todos son muy atentos y educados conmigo, pero en ello tiene mucho que ver mi imagen física que muestro, yo soy muy sencilla y humilde de carácter, pero no puedo negar que soy muy atractiva, algo que a mí me incomoda mucho ya que por mi forma de ser no sé disimular piropos de los hombres en la calle, me avergüenzo, me pongo de mil colores, me siento muy incomoda ya que soy muy conservadora, esto ocurre cuando tengo que salir sola a hacer compras fuera de mi barrio. Soy de piel canela, de pelo lacio negro, mido 1 metro 68 centímetros, y tengo una figura escultural, no puedo negarlo y a veces odio saberlo, tengo buenas piernas; un trasero grande, firme y redondo; unos senos también firmes y grandes, pero no inmensos; una cintura muy delgada; y eso que no hago nada de ejercicio; tengo labios gruesos y ojos marrones, según mi padre yo tengo la misma figura que su madre. El único hombre en mi vida ha sido mi esposo, yo siempre he sido fiel y muy religiosa y moral, dedicada únicamente a mi trabajo y a mi familia.   La vida sexual que llevo con mi esposo es de 2 a 3 veces al mes, muy conservadora y muy recatada en comparación con lo que les voy a contar. En cuanto a mi forma de vestir siempre he tratado de hacerlo lo mejor posible y es en el único aspecto en el cual soy un poco más abierta, por lo cual estoy segura que es el motivo por el cual me lanzan piropos los hombres en las calles. Yo normalmente visto pantalones ajustados o minifaldas, sobretodo estas últimas porque son comodísimas, una se siente más fresca, más ágil para caminar por la calle. En invierno por el frío me protejo las piernas con medias, pero me incomoda muchísimo usar medias enteras, por ello uso medias con portaligas, me encantan las de colores blanco o negro. Cuando me miro al espejo vestida así noto que luzco bastante atrevida pero no lo hago por mostrarme así, sino por que me siento súper cómoda. A veces cuando llego de la calle atiendo de la forma como estoy vestida y los hombres que llegan a la tienda se quedan impactados cuando me ven, yo inmediatamente me cambio de ropa por algo más recatado.   Un día acompañé a mi esposo a una reunión de su trabajo en casa de su jefe. Por la ocasión me coloqué un vestido minifalda de color celeste, muy ceñida al cuerpo, ropa interior blanca, de modelo de bikini que apenas cubría mis partes íntimas, vestí unas medias blancas que compré para la ocasión, las cuales me cubrían hasta la parte alta de mis muslos donde se sujetaban con una pretina, esto para evitar colocarme los portaligas, ya que se notarían exteriormente por lo ajustado del vestido. Ya en la reunión me presentó a todos sus compañeros y el que me atrajo mi atención, muy discretamente por cierto, fue su jefe, era un joven de 30 años, muy atento y caballero, soltero y atractivo, quien se mostró muy simpático conmigo y no dejaba de mirarme, ante lo cual yo traté de disimular esquivando su mirada, me incomodaba mucho cuando notaba sus ojos puestos sobre mi trasero o mis piernas.   Mientras disfrutábamos de la reunión su jefe quien se llamaba Pablo, recibió una llamada del trabajo, de parte del personal que trabaja de madrugada en la cual le informaban que habían problemas en el sistema y que no lograban resolver el problema. Inmediatamente Pablo comunicó a Felipe de lo sucedido, el pobre de mi marido salió inmediatamente hacia el trabajo y me dijo que esperara hasta que él llamara por teléfono.  
Jueves, 18 Marzo 2010 10:40
Relatos Eróticos. Me incorpore apoyando mis manos sobre la mesa para mirar mejor las acciones, me causaba gracia ver a Marcos mamando la tremenda verga, ademas no queria perderme el espectaculo de ver como ese brutal tripon se introducia en mi vagina  Me llamo Hebe tengo 26 años, 1,75 metros de estatura, tez cobriza 130 de busto, 0,65 de cintura, 100 de caderas, con 82 Kilos. De peso, pelo negro, ojos color café y una boca muy sensual.Mi cuerpo es de una forma muy llamativa ya que se destacan mis glúteos y mis pechos, estos son de una voluptuosidad exagerada y mis grandes pezones se marcan provocativos contra mis ropas. Una vez mi marido me desafió a salir a la calle sin corpiño, aceptando el desafío salí sin Él y desde ese día nunca más lo he usado, ni aún cuando iba al gimnasio, tres veces por semana.Marcos mi marido también iba al gimnasio, el es un Hombre de 30 años con un físico hercúleo muy bien trabajado. En nuestra alcoba en la antigua casa en que vivíamos, teníamos espejos en las paredes y en el techo, pues nos agradaba observarnos mientras cogíamos con todas las luces encendidas, eso nos ponía a mil. Hace poco compramos una casa en un Country (barrio privado) mi marido heredó una buena suma de dinero de su padrino y decidimos vender la casa antigua en que vivíamos para comprar aquí a unos kilómetros fuera de la ciudad.Aún no tenemos niños pues queremos “disfrutar” los primeros años de matrimonio. El barrio privado fue creado hace poco, no es muy grande (solo 30 viviendas) de las cuales muchas aún se están construyendo, además tiene una gran piscina y una pequeña cancha de golf que ya está inaugurada.Nosotros ya estábamos instalados desde hacía un mes, cuando mi marido decidió jugar al golf, (el nunca lo había practicado), nos dirigimos a la administración con intención de informarnos, era sábado por la tarde y hacía calor, yo tenía puesto un short y una remera ajustados, yo como acostumbraba, no tenía corpiño, entramos a la administración y fui centro de todas las miradas, estaba muy concurrida ya que era sábado por la tarde y los copropietarios se reunían allí para platicar y jugar en las mesas a los naipes, dominó, dados, etc.…Mario se dirigió al encargado consultando por la cancha de golf, el encargado un hombre muy amable lo asesoró y le alquiló una bolsa con palos y pelotitas Marcos cargó la bolsa y al dirigirnos a la puerta el encargado lo detuvo un momento para explicarle que, tenga cuidado con los swing pues la cancha es chica y está rodeada de viviendas con muchos vidrios y si los lanzaba muy largos éstos corrían peligro, salimos de la administración, Marcos cargando los palos, todos los presentes me seguían con las miradas y oí un murmullo detrás de mí que me puso ardiente, les moví un poco más el culo para que me lo deseen con más ganas.   Estuvimos caminando por la cancha idas y vueltas detrás de las pelotitas hasta que Marcos medio malhumorado, tomo una pelotita y le dio tal Swing que después de varios segundos oímos el estallido de un cristal. Marcos con el bolsón de los palos al hombro me hizo señas que lo siguiera me di cuenta que iba a ir a disculparse y ofrecer reparar el daño, pagando el cristal roto.Llegamos a la vivienda dañada, ésta estaba en construcción casi terminada y no vimos nadie a la vista, asomándonos por el vidrio roto vimos en el medio de la sala a un hombre bien parado con los pies algo separados, los brazos cruzados y con mirada seria. Marcos se acercó al hombre ofreciendo sus disculpas y estaba por decirle que nos haríamos cargo de la rotura cuando el hombre mostrándonos la palma de su mano derecha nos hacía señas para que lo escucháramos.La habitación donde nos encontrábamos estaba rodeada de cristales oscuros espejados.El hombre con acento europeo nos dijo que el nos estaba infinitamente agradecido pues el era un genio y señalando una botella rota que estaba a un costado nos contó que el estaba prisionero dentro de esa botella y que gracias al impacto de la pelotita la habíamos roto, liberándolo de su eterna prisión y como agradecimiento el podía otorgar tres deseos. El primero se lo concederé a la señora y dirigiéndose a mí, me preguntó ¿Señora pida usted lo que desee sea lo que sea? Yo entre entusiasmada y aturdida no sabía que pedir -¡Pida!, ¡Pida sin temor, lo que a usted se le ocurra!Bueno dije yo y me lancé diciendo: ¡Una mansión en cada país de Europa! “Concedido” dijo el genio, el lunes usted tendrá las escrituras a su nombre en la escribanía de esta empresa.Yo ya estaba emocionada que no cabía en mí, pensando en las mansiones. El segundo deseo se lo concederé al señor dijo el genio y dirigiéndose a mi marido le preguntó ¿que es lo que desearía? Y mi marido pensando en los gastos de las mansiones le tiró una barbaridad, le pidió un millón de Euros por mes. Concedido dijo el genio, el lunes en el Banco Nacional, usted tendrá una cuenta en caja de ahorros y un millón de Euros se le depositaran por mes automáticamente en esa cuenta.Bueno ahora, yo tengo un tercer deseo que me lo guardé para mí, dijo el genio, como se imaginarán hace cientos de años hasta hoy, que estuve prisionero dentro de esa botella.A mí me surgió entender por donde vendría la cosa al notar su pantalón abultado por delante.Y dirigiéndose a mi marido le comenzó a explicar su deseo diciéndole, mire hace cientos de años que no toco una mujer y me encantaría poder echarme un buen polvo, yo soy muy generoso regalando fortunas, yo no pido tal cosa solamente estar un rato con una mujer hasta calmar mis apetitos sexuales después de tantos años de cautiverio… Consúltelo con su esposa, si ella está de acuerdo y accede a satisfacer mi deseo, además me gustaría que usted estuviera presente mientras, para ver que no la maltrato. ¡Consúltenlo entre ustedes! Marcos me llamó aparte explicándome la situación, deliberamos un rato, ¡Mira! dije a Marcos por lo bajo ¡Es una mansión en cada país de Europa! Y ¡Un millón de Euros por mes! Me respondió él, y vos podes estar presente añadí. ¿Aceptamos? Agregó Marcos. ¡Bueno Sí! Respondí.¡ACEPTAMOS! dijimos los dos al unísono y el genio comenzó a mirarme con lujuria y a quitarse lentamente la ropa, yo decidida a dar rápido cumplimiento al trámite me quité la remera dejando libre mis grandes y firmes tetas con sus pezones endurecidos por mi excitación, le hice señas a Marcos para que él también se desnudara cosa que empezó a hacer de inmediato y el genio se quitó la última prenda dejando en libertad una enorme pija, mientras yo me quité la tanga quedándome completamente desnuda, dejando ver mi vulva completamente depilada.El genio con la enorme pija bien al palo, en la mano, me indicó que se la mamara un poco para ir poniendo clima.Nuestros cuerpos desnudos se reflejaban contra las espejadas paredes. Poniendo las ropas mías en el suelo, me arrodillé ante él y comencé a besarle la pija y pasar la lengua por su hinchado glande y luego pasé a metérmela en la boca comprobando que el grosor, era bastante mayor que el de mi marido, el cual nos miraba con cara de nada. El genio estaba a punto de eyacular en mi boca cuando se detuvo indicándome que me recostara sobre la mesa, seguí sus indicaciones y al recostarme mantuve las piernas juntas para no delatar mi excitación y esperé que el genio me las separara, cosa que hizo con mucha delicadeza, lo que me agradó mucho.De pronto olí el tufito de mi concha, pues entre la transpiración por el calor reinante, la caminata por la cancha de golf y ahora por el flujo de mi excitación, deseaba asearme, pero no tenía como. El genio se colocó frente a mi sexo separando mis piernas y al oler mi tufito se zambulló introduciendo la lengua en mi raja limpiándola con esmero de todo vestigio de afrecho, relamiéndose de gusto.Yo por mi parte estaba a mil, mi concha ardía de deseo y a mí me intrigaba el tamaño de su verga, nunca había recibido tal garrote dentro de mi concha, en eso veo que el genio llamaba a mi marido pidiéndole que le chupara un rato la pija para endurecerla y lubricarla para favorecer la penetración en mi concha. Marcos aceptó de mala gana, ¡Pero lo hizo!, yo me incorporé apoyando mis manos sobre la mesa para mirar mejor las acciones, me causaba gracia ver a Marcos mamando la tremenda verga, además   no quería perderme el espectáculo de ver como ese brutal tripón se introducía en mi vagina. El genio dirigió su pija a mi sexo apoyando el glande contra mi raja, yo miraba por entre mis tetas como el genio agarrando la verga por el tronco, fregó el glande contra mis labios vaginales que terminaron separándose para dar paso al intruso, este fue ganando espacio dentro de mi vagina, yo sentía en mis entrañas como se dilataba mi conducto vaginal al paso de la endurecida verga centímetro a centímetro hasta que el glande hizo tope en el fondo de mi útero, yo miré asombrada que aún quedaban unos 5 centímetros de verga sin entrar y sentía toda mi vagina repleta de carne y fibra. El genio la metió toda y la sacó varias veces y cada vez salía más lubricada por mis jugos, luego deteniéndose un momento me preguntó si tomaba anticonceptivos, yo le dije que ¡Sí! Y eso dio paso a una fuerte eyaculación que sentí como me inundaba de caliente semen mis entrañas, fue tan fantástico que no pude evitar correrme en un brutal orgasmo. El genio sacó su miembro de mi exhausta vagina pidiendo a mi marido que le limpiara la pija con la lengua del semen sobrante que le chorreaba, Marcos como alucinado hizo caso de lo pedido y terminó mamándole la pija como un homosexual, mientras el genio apoyando nuevamente su boca en mi vulva me la limpió prolijamente dándome tanto placer que tuve un nuevo orgasmo, este genio es un campeón chupando concha, pensé.El Genio me pidió que me pusiera en cuatro en el suelo, él se colocó detrás de mí cuando sentí que su lengua recorría mi raja y la lubricaba, yo entré a excitarme a tal punto que deseaba sentirme nuevamente penetrada por la formidable pija del genio y así fue, la enorme verga se abrió paso en mi útero y después de varias bombeadas sentí como descargaba su semen caliente. Por la posición que yo tenía quedó toda la carga completa dentro de mi vagina, el genio se agarró fuertemente el tronco de su pija la sacó de la concha y la metió inmediatamente en mi culo penetrándome profundamente sin darme tiempo a quejarme, su pija se puso flácida dentro de mi culo, me molestaba un poco, pero no me dolía, mi cuerpo quería expulsarla, pero la fue aceptando de a poco hasta que al rato ya no me molestaba, pues estaba dormida. El genio estuvo descansando del trajín. Al rato comenzó a moverse, yo sentía que la verga comenzaba a tomar dureza y volumen y mis entrañas comenzaban a sentir el desarrollo desgarrador de su pija.   El genio comenzó el mete y saca muy cortito evitando que su pija friccionara contra mi recto, pero lo que me desesperaba era que se estaba hinchando brutalmente dentro de mi ano causándome mucho dolor, ¡Me estaba destrozando el culo! Yo ya estaba lagrimeando de dolor, el genio comenzó el mete y saca más pronunciado, yo sentía como si fuera un terrible bolo fecal, pero saliendo y entrando hasta que mis entrañas cedieron con elasticidad y pasó a ser de dolor a gozo hasta que por último terminé masturbándome con los dedos y en un orgasmo fenomenal. Acto seguido siento que un liquido caliente se derrama en mis entrañas. ¡El Genio eyaculó en mi culo! Quedando totalmente exhausto.¡El Genio realizó el tercer deseo! Luego se colocó junto a mí y me preguntó mí edad, 26 años dije yo ¿y tú marido? Preguntó, ¡30 años! le contesté. El Genio sonriendo me preguntó ¿Puede ser posible que todavía existan boludas de 26 y pelotudos de 30 años que todavía creen que existen los genios.No solo eso sucedió en ese salón: detrás de los espejos una docena de personas que habían presenciado todo incluyendo mujeres aplaudieron y avivaron la hazaña del copropietario que se hizo pasar por genio ganando una apuesta por € 5.000,= .  
Jueves, 18 Marzo 2010 10:39
Relatos Eróticos. Saque mi verga del culo de mi esposa y me sente para ver como disfrutaba ella con Harold. El se la comio en todas las posiciones posibles, le volvio a dar por el culo, y ella se vino unas 5 veces más.  Mi esposa y yo habíamos soñado varias veces con la posibilidad de involucrar a otra pareja en nuestra relación, pero por más que la buscábamos, no la encontrábamos.Continuamos poniendo avisos en diversas revistas, y recibíamos cientos de respuestas de hombres solos y de una que otra pareja, pero la verdad es que ninguna cumplía con los requisitos que nos habíamos puesto. Mientras tanto, seguíamos haciendo el amor casi que cada fin de semana con Norma, de manera que nuestra líbido se mantenía estable más no satisfecha.Un día, revisando el correo, encontramos la carta de un hombre que nos había enviado varias fotografías, en las cuales se veía que estaba muy bien dotado, con una verga sencillamente descomunal. Físicamente estaba muy bien, aunque no era un hombre para la portada de una revista, más sí su cuerpo.Esa noche hicimos el amor como locos, y en la mitad de la "faena" le dije a mi esposa si le gustaría hacerlo con Harold, a lo que ella me contestó que le encantaría, pero que no sabía como hacerlo. Le respondí que simplemente deberíamos llamarlo, hablar telefónicamente con él y conocerlo un poco más, y que si realmente la excitaba, acordaríamos una cita.Al otro día, en la tarde, decidimos llamarlo. Revisamos su carta en busca de su teléfono, y nos dimos cuenta que vivía fuera de la ciudad, en una base militar. Sin embargo, lo llamamos. Inicialmente hablé con él por unos 10 minutos, preguntándole más sobre su vida, su grado como militar, y sus experiencias con otras parejas. Después de esto lo comuniqué con mi esposa, con quien habló por cerca de 20 minutos. Mientras ellos hablaban yo fui a la cocina a servirme algo de tomar, y cuando volví me di cuenta que mi esposa estaba bastante excitada, y que habían llegado a los temas sexuales, y a que le gustaría hacer a cada uno.Una vez colgaron, mi esposa se abalanzó sobre mi, y casi sin hablar me hizo el amor de una manera salvaje. Cuando terminamos, me contó que habían quedado en que él vendría a nuestro apartamento ese mismo viernes.Dicho día llegamos temprano al apartamento, tanto para arreglarlo como para arreglarnos nosotros después de un día de trabajo. Mi esposa se puso un vestido bastante seductor y fácil de quitar, mientras que yo me puse algo suelto. Preparamos la cámara fotográfica y dejamos varios rollos nuevos a su lado.Una vez llegó Harold, las cosas se desenvolvieron bastante rápido. Inicialmente nos sentamos en la sala y conversamos por un rato, liberando la tensión inicial que teníamos. Después de un rato, él nos pidió ver más fotos de Sandra, ya que le había encantado la que habíamos publicado en el anuncio. Me levanté y fui a nuestra alcoba a buscarlas en nuestro "cajón secreto" y me demoré mucho más de lo normal, esperando que cuando volviera, ellos ya tuvieran más confianza.Le entregué a nuestro nuevo amigo un paquete bastante grande de fotos, y lentamente comenzó a mirarlas, disfrutando de cada una de ellas, y preguntando cuando habían sido, que tal la había pasado, y muchas otras cosas.Cuando terminó, se quedó con 3 fotos, en las cuales estaba mi esposa con un consolador doble para lesbiana. En una de ellas, estaba sola con el metido por su concha, en la otra estaba con nuestra amiga Norma, las dos en cuatro y dándose la espalda, y en la otra, también sola, pero con el consolador metido por su conchita y su culo al mismo tiempo.Nos contó que esas le habían encantado, a lo que le contesté que si quería ver algunos videos que habíamos filmado, a lo que accedió inmediatamente. Les dije que iba a preparar todo y a buscar las películas, y que cuando estuviera todo listo los llamaría. Fui nuevamente a nuestra habitación, encendí la televisión y puse en el VHS diversos videos nuestros hasta que encontré uno de los mejores y de los que más nos gusta, en donde aparecemos con Norma haciendo todo tipo de cosas. Me tomé mi tiempo y al rato volví a la sala y les dije que todo estaba listo. Nos recostamos los tres en la cama, le conté rápidamente la historia de lo que iba a ver, y con el control remoto inicié el "show". Creo que no pasaron 5 minutos y yo ya estaba excitadísimo. De reojo miré a mi esposa y vi que no quitaba los ojos de la televisión, pero que estaba excitadisima pues era la primera vez que alguien diferente a nosotros o a Norma veía este video. Lentamente estiré mi mano y comencé a acariciar los senos de mi esposa, sintiendo que ya tenía los pezones duros por su excitación.A los pocos minutos miré a Harold y vi que se estaba acariciando su verga por encima del pantalón, así que le dije a Sandra que porque no le mostraba como jugaba con el consolador. Ella me sonrió, aceptando, así que me levanté y lo saqué del cajón, y se lo entregué. Ella empezó a mamarlo, mirándome inicialmente a mí y luego a nuestro "invitado". Cuando lo tuvo bien lubricado, se levantó el vestido y comenzó a pasarlo por su rajita, que ya estaba empapada con sus jugos.Yo no aguanté más y me deslicé hacia abajo, empezando a darle lengua en su clítoris. Al poco tiempo miré a Harold y vi que tenía pegada su mirada en lo que yo estaba haciendo, y que continuaba acariciándose por encima del pantalón. Seguí en mi labor, y para cuando volví a mirar, vi que había sacado su descomunal verga y se estaba masturbando suavemente. La verdad es que personalmente se veía mucho más grande que en la fotografía, por lo que pensé que Sandra debería estar mucho más excitada de lo que había soñado.A los pocos segundos sentí que mi esposa se movía, y vi que nuestro amigo se había arrodillado en la cama y le había puesto su verga en la boca. Ella, muy golosa, trataba de meterlo, pero únicamente le entraba la cabeza. Estuvimos así por un buen rato, hasta que le pregunté a Harold si quería probar la conchita de mi mujer. Él sencillamente se abalanzó sobre ella. Yo me desnudé y le puse la verga en la boca a mi mujer, quien comenzó a mamármela como nunca lo había hecho, y eso que es una de las cosas que más le gusta hacer...Poco después, nuestro amigo volteó a mi esposa, poniéndola en cuatro, para tener acceso más fácil a su delicioso culo. Le estuvo dando lengua por unos 15 minutos, mientras mi esposa me lo mamaba y yo tomaba fotos. Harold se levantó, se quitó la ropa completamente, y penetró a mi esposa en esa posición. Aunque le costó un poquito de trabajo dado el largo y grueso de su tremenda verga, pudo meterlo de un solo empujón, pues Sandra estaba realmente enloquecida de la arrechera.Yo sentía cada empujón que le daba y veía como la cara de mi esposa se transformaba de placer, así que decidí dejarlos tirar solos un rato, mientras tomaba fotos desde todos los ángulos. Nuestro amigo se la comió en esta posición por un buen rato, y luego la volteó, abriéndole las piernas al máximo, pegándolas a los hombros de ella. Yo veía como le entraba y salía pulgada tras pulgada, a veces rápido y a veces lentamente. Creo que hasta acá mi amada esposa ya llevaba tres o cuatro orgasmos.La volteó nuevamente, y le preguntó que si quería que le diera por el culo, a lo que ella contestó que le encantaría, pero que por favor lo hiciera suavemente, pues aunque adora eso, su verga era demasiado grande y podría lastimarla. Él lubricó su ano con saliva, y fue metiéndole primero un dedo, luego otro y por último un tercero. Le dio dedo por un tiempo, mientras se masturbaba con la otra mano. Sandra mientras tanto se masturbaba suavemente y me la mamaba, pues decía que quería sentir las dos vergas al mismo tiempo, una por cada lado.Nuestro invitado tomó su verga con una mano, con la otra le abrió las nalgas a mi esposa, y procedió a meter muy suavemente su verga en el culo de Sandra. La verdad es que me aterró, pues le entró con mucha facilidad. Una vez la metió totalmente, comenzó con un suave bamboleo, hacia adelante y hacia atrás. Ella comenzó a gritar de la arrechera, diciéndole que le diera más y más duro.Yo me despegué de mi esposa para tomar más fotos y para disfrutar de lo que veía. La verdad es que ¡arrechaba muchísimo ver a mi esposa dándole el culo a otro hombre!.   Estuvieron tirando así por un buen rato, y luego Harold se acostó en la cama, Sandra se sentó encima de él dándole la espalda y metiéndose su verga por el culo, y me pidió que se la metiera por delante, a lo que accedí gustoso. La sensación era bastante agradable, pues simplemente nos separaba las vergas una fina tela. No alcance a meterle mi verga totalmente y Sandra estalló en uno de los orgasmos más violentos y sonoros que haya tenido en su vida.Tiramos así como unos 20 minutos, y luego cambiamos de posición. Yo me acosté en la cama, mi esposa se sentó encima mío y se metió mi verga por su conchita, y Harold se arrodilló detrás de ella y se la clavó por el culo nuevamente. Al poco rato Sandra nos pidió que invirtiéramos la posición, pues quería sentirme a mí por el culo y a Harold en su conchita. Así lo hicimos mientras le decíamos cualquier cantidad de cosas que la arrechaban cada vez más.Cuando estuve a punto de venirme, decidí que no era el momento, así que saqué mi verga del culo de mi esposa, y me senté en la cama para ver como disfrutaba ella con Harold. Él se la volvió a comer en todas las posiciones posibles e imposibles, le volvió a dar por el culo, y ella se vino unas 4 o 5 veces más...Cuando estaba por venirse, Sandra nos dijo que quería sentir nuestro semen en su boca, en su cara y en sus senos, así que nos arrodillamos a su lado y pusimos nuestras vergas en su boca, metiéndolas alternativamente mientras nos masturbábamos y la masturbábamos a ella.Finalmente nos vinimos, empapándola por todas partes. Ella procedió a limpiar la verga de cada uno con su boca, saboreando cada gota de semen que encontraba.  
Jueves, 18 Marzo 2010 10:33
Relatos Eróticos. Sus suspiros subieron de intensidad hasta alcanzar el grado de gemidos, entre los que decia, segui papito, comele bien la concha a tu nenita, sacame todo el juguito que tengo guardado para vos.  Con el propósito de ayudarme a sobrellevar mi reciente separación, mi amigo Carlos me insistió, para que aquella noche concurriéramos a esa disco a tomar unos tragos._ Que vamos a hacer en ese lugar, le dije, donde todos los que van son jóvenes y nosotros dos pasamos los 45 años....- No importa, respondió él, por lo menos cambiarás de aire, y de paso nos tomamos unas copas, además te distraes viendo chicas hermosas. Así que esa noche, pasadas las 12 de la noche, y luego de una buena cena, nos fuimos a la disco y nos quedamos al lado de la barra, donde encargamos unos tragos. Con la música a todo dar, y el destello de la luces, apenas si podíamos oír lo que nos decíamos, por lo que era más útil, él pegarnos leves codazos, para señalarnos las damas que mejor se veían. En las pistas todo era frenesí y observé que había muchas mujeres que bailaban entre ellas, mientras que otras lo hacían con sus compañeros. También, entre los destellos de las luces, pudimos observar a varias parejas de mujeres, que sentadas en los rincones, se mataban a besos y en algunos casos, se tocaban mutuamente los pechos.De repente, veo que se acercan unas sombras caminando cerca de la barra, y al aproximarse compruebo que se trataba de tres niñas, dos de ellas morochas y la tercera rubia, de alrededor de los 22 a 25 años, que venían conversando animadamente. Al estar cerca nuestro, y ver que las estaba mirando, las dos morochas, me clavaron sus ojos, pero pude observar un destello de enojo, aumentado por el fruncimiento del ceño, mientras que la tercera, un angelito rubio con unos ojos hermosos y una figura especial, no lo hacía, sino que me clavó su mirada y esbozando una ligera sonrisa, al pasar junto a mí, me guiñó un ojo.   Yo pensé, que lo hacía para recordarme que era alguien que desentonaba por su edad, en ese lugar y que lo hacía para divertirse, pero la seguí con la vista y le eché una maldición al boliche, por tener tan poca luz, que no dejaba ver bien, aprovechando solo el reflejo que producía la luz de la barra, para admirar esa criatura. Tenía unos pechos bien erguidos, los que ayudados por un corpiño puesto a propósito, los presentaba como si estuvieran en una bandeja, su cintura era estrecha y se derramaba en un culito paradito y a todas luces firme y duro, el que se destacaba también, por la mini que llevaba y que lo cubría solo en parte. Salieron del alcance de la luz y yo esperando volvieran a pasar, cambié de posición con Carlos en la barra, para estar atento al regreso, calculando que se habían dirigido al baño de damas, que estaba unos metros más adelante.Al ratito de esperar, y ya con la vista más acostumbrada a la oscuridad, veo que regresan, esta vez la rubia que antes iba en medio de sus amigas enseguida se aleja, como demostrando interés por una señorita, pero en realidad para dejarme solo.-¿Cómo te llamas, hermosa?, le pregunto, a lo que responde Mariela, ¿y vos papito?, me pregunta ella.Roberto, respondo, pero pensando para mí, ¿esto de papito no vendrá de cargada?, sin saber que luego comprobaría que no era así y que existían motivos importantes para que no lo fuera. Mientras nos servían los tragos pedidos, y al momento de pagar, siento que su mano, se me apoya en mi cintura y se acerca junto a mí, cosa que me sorprendió y me alegró a la vez. Debo decirles que si bien no soy un artista de cine, llevo bien mis 45 años encima, siendo alto, de cabellos rubios y con un cuerpo delgado y sin nada de grasa además, pero recordando aquel dicho de “de noche todos los gatos son pardos”..., pensé que la oscuridad del recinto estaba jugando a mi favor. Ya con nuestros tragos en las manos, le sugiero si no desea nos alejamos de la barra, a lo que accede, pensando para mí, en algún lugar más oscuro podré avanzarla, si se deja. Nos corrimos hacia una esquina del salón, donde una columna nos cubría de miradas indiscretas, y nos pusimos a charlar. Al ratito, y siempre teniéndola de su cintura y ella con su brazo tomando la mía, le pregunto al oído: ¿porque me llamaste y lo repetiste otra vez, papito? Ella con su voz angelical, acercándose más hacia mí, me dijo al oído: porque quiero que lo seas, y yo quiero ser tu nenita... Allí me entró a jugar la duda y los malos pensamientos, ya que en principio lo que pensé, era que se trataba de un gato, que andaba a la búsqueda de clientes, cosa que a mí para nada me interesaba, pero ella como adivinando mis pensamientos, acercándose hacia mí, y pegándose de frente, me dijo susurrando: me gustás porque te pareces a mi papá, y siempre he tenido la fantasía de hacer el amor con él... Decirme eso, y comenzar a tener una erección, fue instantáneo, ella lo notó y como tratando de no perder él equilibro, se pegó más a mí. Dejé mi copa sobre una repisa que había en la pared, y tomándola por la cintura, la apreté, mientras que con la otra mano, le acariciaba esas nalgas, metiendo la mano por debajo de su mini y acercando mis labios a los suyos, los que me esperaban ya entreabiertos y con la punta de su lengüita asomando entre los dientes, nos apretamos aún más. Nos dimos un beso que aceleró el crecimiento de mi miembro, y ella aprovechó para restregarse contra él, abriendo un poco sus piernas, para que el mismo pudiera rozar totalmente su sexo, aprovechando a ponerse en puntas de pie, para que mi pija quedara por debajo de su falda. Cuando recuperé el aliento, ella me miraba con una sonrisa pícara en la cara y me dijo: que bien que besas amor, mientras me acariciaba la cara con dulzura. Mariela, le dije: quieres que vayamos a otro sitio, donde podamos conversar, sonriendo mientras se lo decía, ¿más en privado?. A lo que ella respondió: Papito, yo soy una buena nenita y hago siempre caso, a lo que me dice mi papito. Esas palabras derribaron las últimas barreras de cordura que tenía, y ahí nomás, tomándola por la cintura, me acerqué a Carlos, que estaba conversando con una señorita, para avisarle que nos retirábamos, a lo que él con una sonrisa cómplice me deseó mucha suerte.Tomamos mi coche, y nada más arrancar, Mariela comenzó a acariciarme la entrepierna, bajando el cierre de mi pantalón y pasando su mano por debajo de mi slip, comenzó a estirar la piel de mi pija de adelante hacia atrás. No recuerdo bien como llegamos al motel, entramos, nos besamo, le subí su falda y le acariciaba sus nalgas, metiendo mis dedos entre tu diminuta tanga, para recorrer toda la raya de su culo.Pasé mi otra mano por delante y comprobé que tenía la parte delantera bastante húmeda, por lo que comencé a separar sus labios vaginales e introducir un dedo dentro de su conchita, deteniéndome en su botón rosado, para acariciarlo haciendo círculos sobre él, mientras Mariela, se abría más de piernas para facilitar mi labor con ambas manos. Mi pene totalmente parado, jugaba con el sexo de Mariela, pero por arriba de su tanga, jueguito este que parecía gustarle mucho y brindarle muchas sensaciones lindas. Le quité la falda y la blusa, pero sin dejar de besarnos, y quedó con su mini ropa interior, sacándole a continuación el corpiño y la bombacha, quedando demostrado que lo apreciado en el boliche era cierto, tenía un culo bien duro y parado y sus pechos eran también duros y erguidos, y con toda la refregada que no habíamos dado, sus pezones apuntando hacia adelante y se destacaban sobre la aureola rosada de sus tetas. Fuimos hacia el lecho, y en su borde, la puse con las piernas colgando, para poder así bajarme hacia su sexo y comenzar a chupárselo con frenesí, logrando que al momento, comenzara un suave ronroneo, acompañado de suspiros, que fue subiendo de intensidad hasta alcanzar el grado de gemidos, entre los que decía: seguí papito, cómele bien la concha a tu nenita, sácame todo el juguito que tengo guardado para vos, seguiiiiiiii, no pares, haceme acabarte en la boca, tu nenita es buena, ¡Ohhhh...!, que rico, dale más, siiiiiiiiii, ya te acabo, papito, como me estás cogiendo con tu lengüita, dale, dale. Así estábamos, cuando siento que su cuerpo se arquea, sus dos piernas se me suben sobre los hombros y me aprietan el cuello, como queriéndome incrustar contra su sexo, y se produce un torrente de jugos vaginales, que inundan mi boca y se repiten en continuos espasmos al acabar Mariela en mi boca.Como todo esto había acelerado mi deseo de penetrarla, y teniendo en la habitación un jacuzzi, que rumoreaba el canto de su agua, la levanté dulcemente y en brazos la llevé al mismo, y colocándola sobre mis piernas, aproveché lo bien lubricada que tenía su concha y el agua del jacuzzi, para que se enterrara todo mi pene dentro de ella, comenzado a cabalgarme de una manera imperiosa y cuidando que no se le saliera de su jaulita de placer. Mientras tanto, yo que la tenía tomada de su cintura con una mano, con la otra, le acariciaba su concha, en especial su clítoris, el que estaba inflamado de tanto deseo, y haciendo una gran esfuerzo, con mi boca le mordía sus pezones, arrancándole grititos de placer cada vez que lo hacía.-Papito, que bien coges a tu nenita, dame más, más adentro, quiero que me hagas gozar mucho, necesito tener toda esa pija grandota dentro mío, papito, me estás haciendo gozar muchísimo, seguí, no te detengas, apriétame bien junto a ti, sigue, sigue........ , ooohhhhh, ya te acabo, acábame vos también, quiero toda tu lechita, vamos papito, ya me voy, si, si, si............... huy que rico, ¿sentís como estoy acabando? _Si mi nenita le respondí, sentí toda mi verga dentro de esa hermosa concha que tenés, sentí como te voy a dar una tonelada de leche, toma trágatela toda, sentí como te lleno, dale, ahoraaaaaaaa... Y claro que lo sentía, ya que a medida que llegaba el clímax, sentía como su vagina se contraría y dilataba, apretando mi pene, como queriendo ordeñarlo y sacarle de ese modo, hasta la última gota de leche.Cuando acabamos los dos, se desplomó so mismo dentro de su boca y a pasar la lengua por su contorno, descendiendo con sus manos por el tronco y acariciando la parte inferior, y los huevos, lo que me hacía suspirar de las sensaciones que sentía.Después, tomó mi pija con sus dedos, y bajando con sus labios por el tronco hasta mis huevos, se los metía de a uno en su boca y me producía unas oleadas de placer como nunca había tenido, mientras tanto me miraba a los ojos y cada tanto me decía: “¿te la chupa bien tu nenita, papito?, por que si no lo hace bien, le tienes que dar un chirlo en la cola, ¿no es cierto ? ”, con lo que comprendí, que Mariela estaba buscando que le pegara palmaditas en su colita.Le dije que se acomodara para que siguiera chupando mi pene, pero a su vez, yo le chuparía su concha, así que se acomodó para un fabuloso 69, y comencé a chupar su conchita, introduciendo mi lengua todo cuanto podía dentro de la misma, mientras que con una mano le brindaba algunas nalgadas, a las que ella respondía mordiendo mi pene como si fuera un helado, con la otra le iba introduciendo primero un dedo, y luego dos, girando los mismos como si fuera un tirabuzón, lo que le produjo un aceleramiento de su orgasmo, acabando nuevamente en mi boca, una combinación de jugos vaginales y su lechita.Cuando vislumbró que yo estaba por acabar, se dio vuelta para estar de frente a mí, y al lanzar mi leche en su boca, se tragó la primer tanda, para luego sacar mi pene de la misma, y echarse la leche sobre sus magnificas tetas. Continuamos cogiendo en distintas posturas y cada una de las veces, era mejor que la anterior, no comprendía de donde sacaba tanto placer para dármelo a mi y para gozar ella, hasta que ya cansados nos dormimos un ratito, y luego de bañarnos juntos y toquetearnos y besarnos, la llevé hasta su casa, regresando yo a la mía destruido, pero muy feliz. Este fue mi primer encuentro con Mariela, de la que ahora soy su papito, y fue el inicio de una relación que aún hoy sigue, y durante la cual hemos representado distintas situaciones, las que serán motivo de otros relatos, si me animo a escribirlos.  
Jueves, 18 Marzo 2010 10:32
Relatos Eróticos. Se notaba que no era muy experto con su lengua pero la sesión anterior con María me había dejado muy excitada, así que disfrutaba igual. Con María nos disputábamos la verga, nos tragábamos entero todo ese pedazo de carne dura y caliente, refregaba mi concha en la boca del chico. María chupaba fuerte y el chico no aguantó más. Se derramó en la boca de María que haciaesfuerzos por tragar. Hoy les relato una nueva historia mía, sí alguno recién me lee por primera vez, les cuento que soy de Argentina, soy morocha, mido 1.70 y mis medidas son 100 - 60 - 92 y así comienza. Ese día no trabajaba, ya que por la noche la agencia organizaba una reunión con motivo de fin de año con todos sus principales clientes, así que decidí ir al gimnasio, temprano por la mañana a primera hora. Al llegar solo se encontraba María, la instructora, con la cual éramos bastante amigas y solo había un chico, de unos 18 o 19 años realizando una rutina de ejercicios de pesas. Comencé mi rutina, ayudaba por María, cerca de donde estaba el chico, el cual pudimos notar que no dejaba de mirarnos, es lógico veía dos mujeres muy bellas que solo llevaban puestas unas mallas de gimnasio y mostrando sus cuerpos. Yo ya me describí y Maria es también muy bella, su cuerpo esta perfecto por la gimnasia, con pechos no muy grandes pero duros y redondos y un culito perfecto, duro y apretado. En un momento él le pidió a Maria que lo ayudara con un ejercicio, ella notó que lo estaba realizando en una mala posición, así que se puso cerca de él y tomo su espalda corrigiendo su posición, al contacto de sus manos y como estaba sentado con los pechos de Maria muy cerca, el muchacho se excitó. Ambas notamos como comenzó a crecer su erección, lo cual evidenció un bulto bastante interesante, él se avergüenzo un tanto y tratando de disimularlo, le agradeció a Maria y le dijo que podía seguir solo, María le hizo caso para que no se sintiera mal y regresó conmigo. Seguimos con nuestros ejercicios, pero el contacto de nuestros cuerpos nos excitó un poco, el chico no dejaba de vernos y la visión de su bulto duro bajo sus pantalones, nos terminó de excitar, nuestros movimientos se hicieron más fuertes, nos rozábamos mas, el contacto de nuestros cuerpos era intenso, nuestros pezones reaccionaron, tratando de escapar de nuestras mallas.Olvidándonos del chico, nos besamos en la boca con pasión, nunca habíamos tenido nada con Maria, pero creo que siempre lo habíamos deseado, nuestras lenguas se unieron fuerte en mi boca, mis manos buscaron sus pechos, acariciándolos fuerte, sentí sus pezones duros y excitados, baje su malla y deje sus pechos desnudos, los acaricie y baje mi boca hacia ellos, se los lamí, chupé sus pezones, Maria acariciaba mi cabeza y mi lengua recorría sus pechos duros, se recostó y seguí lamiendo sus pechos, baje por su vientre y corriendo su malla, descubrí su conchita, la llevaba depilada, tenía unos labios rosados y medianos, los recorrí con mi lengua, despacio de arriba abajo, ella gemía, lentamente tome su clítoris en mi boca, y fui introduciendo un dedo en su conchita húmeda. Chupaba fuerte su clítoris, y ahora dos dedos entraban en su conchita fuerte y rápido, Maria no tardó en explotar en un orgasmo intenso. Al volver a ver al chico, estaba con su verga en la mano pajeandose frente a la escena que le brindábamos, entonces nos acercamos con Maria y le dijimos que sí podíamos ayudarlo, sí darle tiempo a contestar, las dos estábamos arrodilladas frente a su verga, lamiéndola. Como habíamos notado era una buena verga, como unos 20 cm, nuestras lenguas la recorrían entera, María comenzó a chuparla mientras yo chupaba sus huevos, el chico gemía fuerte de placer. Entonces lo acostamos y María siguió chupando toda su verga, mientras yo me desnudé y me puse sobre él, apoyando mi concha sobre su boca y poniéndome como en un 69 compartiendo la verga con Maria.   Se notaba que no era muy experto con su lengua pero la sesión anterior con María me había dejado muy excitada, así que disfrutaba igual, con María nos disputábamos la verga, nos tragábamos entero todo ese pedazo de carne dura y caliente, refregaba mi concha en la boca del chico, María chupaba fuerte y el chico no aguantó mas, se derramó en la boca de María que hacia esfuerzos por tragar, pero la acabada era muy abundante, tuvo que sacarla de su boca y la verga seguía escupiendo leche, alcanzó su cara, me acerque a ella y lamí la verga, dos chorros de leche estallaron en mi cara y boca, esto me hizo estallar a mí en un orgasmo que inundó la boca del chico que tragaba todo lo que podía. Chupamos su verga hasta la ultima gota, nos besamos con María compartiendo y limpiando los restos de leche, lamimos su verga hasta limpiarla por completo, me levanté y la cara del chico estaba bañada en mis jugos pero él estaba feliz y complacido, sin decir nada nos fuimos con Maria al vestuario, para ducharnos, ya se me hacia tarde así que debía irme. Llego la hora de vestirme para la fiesta, me puse un vestido largo negro, era escotado por delante y en la espalda, así que decidí no llevar sostén y me puse una tanguita negra muy chiquita, para que no se marcara sobre el vestido ajustado, estaba muy sexy. Pasó a buscarme un compañero de trabajo que al verme casi se desmaya, me elogió mucho y me dijo que me veía hermosa.Llegamos a la fiesta, era temprano ya que yo era una de las encargadas de recibir a los clientes, mi jefe y los dueños llegaron enseguida, ninguno dejo de decirme algo agradable respecto a como me veía. Al rato comenzaron a llegar los invitados, los fui recibiendo y ubicándolos en las mesas, la mayoría eran hombres de entre 50 y 55 años y casi todos llegaban con sus esposas, pero casi por ultimo llegaron dos socios de una empresa, los cuales yo solo había visto una vez ya que el trato con ellos lo había hecho mi jefe ya que eran amigos de él. Ellos eran de unos cuarenta años, bastante atractivos, llegaron solos, uno era de estatura normal y el otro un poco mas alto, muy elegantes, al recibirlos y presentarme, me saludaron muy atentamente y tampoco faltó un comentario de ambos con respecto a mi belleza, los ubiqué en su lugar, junto a dos parejas, solo me dijeron que esperaban que luego pudiera dedicarles un poco mas de tiempo, les dije que seguro lo haría. La fiesta comenzó y pasé la noche atendiendo a los invitados y haciendo presentaciones, mas entrada la noche la fiesta estaba un poco aburrida, los hombres no dejaban de hablar de negocios y las mujeres se cansaban de sus maridos, entonces recordé a los dos hombres y me acerque a ellos como para ver sí la cosa se animaba un poco, me senté con ellos y charlamos muy alegremente, eran divertidos y simpáticos, entonces se hizo la hora de iniciar el baile que estaba preparado, me fui un momento para organizarlo, me pidieron que no me fuera, pero solo conteste que no se preocuparan que iba a volver. El baile comenzó con una música tranquila y un poco aburrida, algo formal, entonces bailé con mi jefe y con los dueños, todo muy respetable, pero enseguida alguien pidió bailar conmigo, era uno de los hombres, acepté gustosa, me tomó por la cintura y me apretó un poco contra él, bailamos un rato y el roce de los cuerpos, nos excito a ambos, luego el otro también quería bailar conmigo, era el mas alto, pero también se apretó contra mí, y mi conchita ya evidenciaba mi excitación y noté la de él apretada contra mi vientre. Luego el baile fue mas animado y movido y sí bien muchos querían bailar conmigo, siempre terminaba haciéndolo con ellos dos, así la noche transcurrió alegre y divertida, entonces ellos me ofrecieron irnos a un lugar más tranquilo a terminar la noche, acepté con gusto, pero debía hacerlo luego de despedir a los invitados. Luego de hacerlo nos fuimos en el auto de uno de ellos, me preguntaron sí deseaba ir a algún lugar a beber algo o prefería hacerlo en la casa de uno de ellos, me dijeron que tenía un lugar frente al río muy hermoso. Preferí ir a su casa, sería mas intimo y tranquilo. Al llegar era un lugar hermoso, con un gran ventanal que tenia vista al rió, entonces ellos, David y Enrique, uno puso música y otro fue por una botella de champagne. Bebimos y charlamos un buen rato, ambos eran realmente muy agradables, nos pusimos a bailar, lo hacia con uno y con otro, entonces mientras bebíamos un poco mas, ellos comenzaron a decirme algo que tenía que ver con estar allí esa noche, que yo les agradaba mucho, que ambos me deseaban, pero que para eso yo debía hacer una elección.- No entiendo bien, les dije, que elección? - David contestó, bueno, ambos queremos pasar la noche contigo - Enrique dijo, y creo que corresponde que elijas a uno de nosotros - Los miré, tome un trago de champagne y dije: porque quedarme con uno de ustedes, sí puedo tenerlos a los dos. No salían de su asombro, nunca se lo imaginaron, incluso me contaron que antes habían estado con otras mujeres en una situación similar, pero nunca se lo habían propuesto así, y que siempre lo habían fantaseado, solo conteste que esta noche su fantasía se haría realidad.Se acercaron a mí y bailamos los tres, uno de frente y otro detrás de mí, me besaban, me acariciaban, David besaba mi cuello, al tiempo que Enrique lo hacia en mi pecho, mi vestido no tardó en caer al piso, Enrique apreció como asomaban mis pechos desnudos, con mis pezones ya duros y erectos de excitación y David pudo contemplar mis nalgas con mi tanga que se metía entera entre ellas. Sentí la boca de Enrique sobre mis pezones, chupándolos despacio, apretados entre sus labios y David seguía besando mi cuello, pero sus manos acariciaban mis nalgas y sentí su miembro duro apoyarse entre ellas.   Comenzaron a desnudarse también ellos, solo quedamos los tres en ropa interior, nos confundíamos entre besos y caricias y así fuimos hasta la cama, me acostaron en ella boca arriba, siguieron besándome, David chupaba mis pechos y Enrique lamía mis muslos, llego a mi sexo y quitó mi tanguita, llegó con su lengua a mi conchita húmeda de excitación, les pedí que se desnudaran por completo, ambos lo hicieron, frente a mí asomaron dos vergas duras y erectas, de un buen tamaño, como unos 18 cm, algo gruesas, la de David un poco mas que la de Enrique, y volvieron a su trabajo sobre mi cuerpo. David devoraba mis pechos y Enrique penetraba mi conchita con su lengua, recorría todo mi interior, haciéndome chorrear jugos, le pedí a David chupar su verga, se puso junto a mí tome su verga y la recorría con mi lengua en todo su largo, mientras Enrique no dejaba de taladrar mi conchita con su lengua y ahora agregaba un dedo que entraba y salía de mí con fuerza. Llevé la verga de David a mi boca, la chupé fuerte, poco a poco más profundo, hasta tenerla toda en mi boca, mis gemidos se ahogaban en su verga que eran provocados por la mamada que me daba Enrique, que tenía su boca chupando mi clítoris y dos de sus dedos penetrándome, no aguanté más y entre gritos y jadeos acabe fuerte, lanzando abundantes jugos sobre la cara de Enrique y tragándome toda la verga de David. Mientras duraba aun duraba mi orgasmo, Enrique se incorporó y me clavo su verga entera hasta el fondo de mi concha toda mojada y comenzó a cogerme fuerte, al tiempo que David metía y sacaba su verga, cogiendo mi boca, no pasó mucho tiempo hasta que sentí como la leche de sus vergas me inundaba la concha y la boca, trague todo lo de mi boca y me sentí inundada por la concha, tome sus vergas y las chupe para limpiarles todo rastro de leche, enseguida las tuve duras otras vez. Ahora me monté sobre David y cabalgaba su verga por mi concha, Enrique se paró junto a mí para que le chupara su verga, me cogieron así un rato hasta que tuve un nuevo orgasmo junto a David que ahora inundaba otra vez mi conchita. Enrique me hizo poner en cuatro patas y apuntó su verga a mi culo, la paso por mi concha mojada y chorreante de leche y mojo todo el agujero de mi culito, la puso sobre él y empujo, su cabeza entró y solo comencé a pedirle mas, que me la metiera toda adentro, y así lo hizo despacio y hasta sentir sus huevos chocar contra mis nalgas, sentía toda su verga enterrada en mi culo, me movía en circulos sobre su verga, y él empezó a penetrarme fuerte y rápido, su verga entraba y salía por completo de mi culo, yo gemía fuerte de placer y le pedía mas, que no parara, mi culo apretaba su verga y esta estalló dentro de mí, llenando mi culo de su leche caliente.Noté como David se pajeaba y tenía su verga parada y dura otra vez, entonces se acostó y lo monté de espaldas a él pero clavándome su verga por el culo, mis tetas saltaban con cada clavada mía sobre su verga, Enrique se puso a lamerlas, a chuparmelas, yo gritaba fuerte, cabalgaba duro la verga por mi culo, Enrique comenzó a golpear mis tetas con su verga, que se ponía dura de nuevo, la pasaba por mis tetas, me la ponía en al boca para que se la chupe, David no dejaba de embestir fuerte mi culo. Al tenerla bien dura otra vez, lo mire a Enrique y le dije que deseaba sentir dos vergas juntas, se puso frente a mí, apoyo su verga sobre mi concha, David dejó quieta la suya dentro de mi culo, y entonces penetró mi concha hasta el fondo, di un grito fuerte de placer, y los dos tomaron ritmo para cogerme a la vez, sentía mis agujeros llenos de verga, alcancé otro orgasmo intenso, solo les pedía mas y mas que me cogieran fuerte, entonces Enrique sacó su verga de mi concha y la apuntó a mi culo junto a la de David, empezó a empujar, mi culo se fue abriendo, dando paso a otra verga mas en su interior, yo gritaba fuerte, mezcla de dolor y placer.Con las dos vergas dentro de mi culo, comenzaron a moverse, moviéndose afuera y adentro de mi culo, que estaba abierto al máximo, yo gritaba, ahora un placer total me invadía, les pedía que me cogieran fuerte, que me rompieran el culo con sus vergas, así, mas fuerte y duro, otro orgasmo me alcanzó y luego dos mas, ellos solo seguían cogiendo mi culo que devoraba sus dos vergas, los sentí por acabar y les pedí que acabaran en mi boca, quería tragar sus leches, me arrodille junto a ellos, que estaban de pie, tome sus vergas y las pajeaba, casi juntas explotaron sobre mi cara, los chorros de leche se estrellaban contra mis mejillas, entraron en mi boca, cayeron sobre mis tetas, chupe sus vergas y termine de beber su leche hasta la ultima gota, lamí sus vergas hasta dejarlas bien limpias.Los tres quedamos exhaustos, David se levantó y trajo una nueva botella de champagne, pero solo trajo una copa, que dijo era para mí, le pregunte en que tomarían ellos, solo me respondió, de ti.   No comprendí bien como, hasta que empezó a derramar parte del champagne sobre mi cuerpo, el frío sobre mi cuerpo caliente me estremeció y aun más cuando posaron sus bocas, sobre mis tetas, chupandolas junto al champagne, vertieron mas sobre mi conchita, y sus dos lenguas lo lamían de mí, entraban en mi sexo, mi excitación creció, gemía de nuevo, entonces Enrique dijo que era hora de beber de la copa de ellos, no entendí que era hasta sentir como el pico de la botella de champagne comenzaba a entrar en mi concha, me lo hacían suave y despacio y solo metieron el pico, yo gemí fuerte, pero grité al sentir como volcaban el champagne dentro de mi concha, el liquido helado en mi interior me hizo delirar de placer, retiraron la botella y taparon mi concha un poco con su mano, al liberarla, el champagne salió expulsado de mi concha como una fuente, de la que ellos bebieron con deleite, y culminaron devorando mi concha, con lo cual estalle en gritos y en un orgasmo bestial que mojo todas sus caras, mezclando mis abundantes jugos con el champagne, no dejaron de lamerme hasta secar mi concha, caí exhausta en la cama, y ellos junto a mí, nos dormimos, desnudos y abrazados los tres. Desperté temprano por la mañana, me duché y vestí, saliendo antes que ellos despertaran, solo deje una tarjeta diciendo gracias por una noche maravillosa. Al día siguiente, recibí un ramo de flores en mi oficina que decía, la noche fue maravillosa, solo porque estuve ahí, esperamos no sea la ultima. Y estuve segura que no lo sería.  
Jueves, 18 Marzo 2010 10:32
Relatos Eróticos. Recibio el miembro de Albert, cuando la habia penetrado del todo comenzo un movimiento ritmico cadencioso, solo pasaron un par de minutos e Isabel volvio a tener otro orgasmo de pelicula.  Era una tarde de otoño, típica de las zonas costeras, a donde la brisa de mar y los últimos rayos solares hacían presencia, en la hermosa casa de playa. Una casa con inmensos jardines, color blanco hueso y los relieves de las ventanas rojo ladrillo. En el interior de esta, lo único que se percibía era el ruido de un chorro de agua; era un joven llamado Paúl, quien lavaba su auto, en el estacionamiento de la residencia; Pero arriba en él más hermoso de los cuartos, habitación con azotea, sé podía escuchar dulces y cadenciosos sonidos, era Isabel quien disfrutaba como una diosa los placeres de la carne.La brisa que sin ser fuerte era muy perceptible, ponía su cuota, en un ambiente muy sensual, Isabel era la prometida de Paúl, realmente lo amaba, pero había encontrado en su ayudante privado quien le era totalmente fiel en todo Albert, el amante perfecto ya que era el único que lograba trasladarla durante el sexo a niveles de placer solo descrito por los dioses en los momentos del clímax mas sublimes.Isabel estaba acostada boca arriba en su cama blanca con sabanas de satín y 2 almohadas celeste cielo, que hacían un conjunto perfecto con la decoración del dormitorio, su pelo hermoso y su piel bronceada por el sol se movían cadenciosamente, la brisa otoñal ingresaba a la habitación moviéndole rítmicamente su cabello que era adornado en su oreja izquierda por una rosa roja carmesí, solo opacada por la radiante belleza de la linda cara de Isabel.Isabel es una hermosa chica con un cuerpo escultural, con unos pechos torneados, con unas piernas delineadas, que hacen perfecto juego con su lindo y redondo trasero, un cuerpo capaz de quitarle el sueño al más recatado de los hombres; pero su amabilidad y su don de buena persona acentúan mucho más su belleza física. Pero hincado en la alfombra azul marino se encontraba Albert, no solo su asistente, sino algo que le pertenecía, alguien totalmente preocupado primero por el bienestar de Isabel, este besaba delicadamente con sus gruesos labios y su espesa lengua, desde la punta de los dedos de los pies hasta llegar a sus gruesos y carnosos labios vaginales, ocasionando en aquella diosa hermosa, placeres que solo el podía obsequiarle.A medida que la sesión se intensificaba, Isabel deseaba que se prolongara más tiempo, Albert después de abrir sus labios vaginales, fue introduciendo delicadamente su lengua hasta llegar a su ya muy húmedo clítoris, aplicándole, no una fricción, sino la más intensa caricia, lo que hizo que en un par de minutos Isabel soltara todas las mieles del amor, lo que inundó la habitación con olor de hembra, lo que volvió más sensual el ambiente.   Albert no se apartó siguió su misión, como el más fiel de los soldados en guerra, sin mediar palabras bebió todo la miel de su amada diosa, y prosiguió mientras que con sus hábiles manos masajeaba rítmicamente los ya erguidos pechos de Isabel, quien para contener tanto placer se mordía los labios de su boca, reprimiendo los ruidos del placer, no pasó mucho tiempo sin que Isabel volviera a depositar la miel de su ser en la boca de Albert, este tomó todo el fluido, como si se tratar del elixir de los dioses. Y siguió su trabajo ahora intensificando la penetración de su lengua en el estrecho orificio de Isabel, bajó su mano izquierda y comenzó a masajear la entrada negra de su ano, Isabel al sentir el contacto sintió un placer que le recorrió por todo el cuerpo y lejos de quejarse le ordenó a su esclavo que siguiera, este ni lento ni perezoso, continuo lubricando su ano, bajando por momentos, su lengua hasta el trasero e introduciéndola rítmicamente en su virgen trasero, Isabel no podía soportar tanto placer y tomó de la cabeza a Albert conduciéndole más adentro de su ser, lo más que pudo, este seguía brindándose por completo a su ama " la diosa del amor". No tardó Isabel en correrse por tercera ocasión y este no vaciló en tomar todo el elixir de la mujer más bella y sensual que había conocido. Ella se puso de pie y vio el cuerpo desnudo de Albert y al observar su miembro en completa erección, la excitación que no se le había apagado volvió a colocarla al máximo; lo acostó en su blanca e inmaculada cama y fue colocándose sobre él hasta tener la punta de su pene en la entrada de su vagina, fue recibiendo el tibio contacto del poderoso miembro de Albert, decidió introducírselo poco a poco pero sin detenerse en ningún momento, cuando este la había penetrado del todo comenzó un movimiento rítmico cadencioso, solo pasaron un par de minutos e Isabel volvió a tener otro orgasmo de película, pero no se detuvo, sabia que tenia dentro de su cuerpo, sino al mejor, pero si a uno de los mejores amantes que la vida le podía ofrecer, Albert movía la cadera magistralmente proporcionándole oleadas de placer, hasta que después de unos 20 minutos de deliciosa copulación terminaron juntos. Albert llenó con su semen el interior de su ama " La diosa del amor" esta explotó de alegría y desde lo profundo de su ser salió una expresión de satisfacción contenida, por miedo ha ser descubierta por su prometido, pero que a la vez el morbo del peligro y la posibilidad de ser descubierta, la excitaba aún más.Cuando se desacopló de su amante, esclavo, fiel súbdito: vio como su miembro estaba totalmente empapado por los jugos de ambos, este inmediatamente, sacó de su pantalón de mezclilla una pañoleta roja con la que limpió todo aquello, esto a Isabel la estaba excitando nuevamente y le arrebató la pañoleta, para seguir ella con la limpieza, pero lo que en realidad quería era sentir entre sus manos aquel miembro, que aunque de tamaño regular, le brindaba el placer más grande de su vida.El miembro de Albert no tardó en ponerse nuevamente totalmente erecto y esto a ella le fascinó y lo colocó nuevamente acostado boca arriba, sobre su lecho, pero en esta oportunidad, comenzó acariciándole el miembro, luego comenzó con tiernos besos hasta que terminó introduciéndose todo el pene en su boca. Sus lindos labios recorrían de raíz hasta la punta el pene de Albert y no tardó en girarse hasta colocarse en un perfecto 69, este entendió el mensaje de su ama y comenzó a besarle tierna pero intensamente la vagina de Isabel a la vez que llegaba hasta su apretado ano.Después de unos minutos lo inevitable pasó, Albert comenzó a agitarse con más frecuencia, símbolo inequívoco que estaba por eyacular, Isabel lo supo pero no le importó, y siguió chupando el duro miembro con mas fuerza, de repente sintió el primero chorro de semen golpear sobre su garganta, lo que provocó que ella también tuviera un placentero orgasmo, pero no se detuvo, siguió tomando el elixir de su esclavo hasta que bebió la ultima gota, dejando limpio y reluciente el órgano de Albert, mientras este había limpiado también con su lengua, todo lo que su "Diosa del amor" le había entregado.Cuando este se levantó, la cogió entre sus brazos y cargada, la llevó hasta el cuarto de baño donde la depositó en una inmensa tina, que estaba llena por una cálida agua, aderezada por sales para la piel; cuando Albert sé disponía a salir de los aposentos para dejar que Isabel se diera un baño reparador, esta sin mediar palabras lo tomó de una muñeca, y este como siempre nunca protestó por una decisión de su "Diosa del placer" se dejó hacer, entonces Isabel tomó un intercomunicador que había en el cuarto de baño llamó a Paúl su prometido y le dijo:-Bajaré en un momento voy a darme un baño reparador, espérame abajo.-Cuando colgó el aparato se incorporó, tomó a Albert del cuello y lo fue bajando hasta dejarlo al nivel de su sexo, este no necesitó otra indicación y comenzó nuevamente con su lengua a recorrer la cálida vagina, estimulando de manera perfecta el clítoris de Isabel, a la vez que se trasladaba con movimientos coordinados hasta su virgen ano.Su lengua hacia todo este recorrido provocando avalanchas de placer en Isabel, después de un momento ella pudo observar que el miembro de Albert, ya estaba listo nuevamente para la batalla, hizo que este se metiera en la tina de baño y luego abriendo las piernas sensualmente fue bajando hasta agarrar con las manos la punta del pene de Albert.   Pero en esta oportunidad se lo colocó en la entrada de su virgen ano, fue ella la que comenzó la dolorosa penetración, que poco a poco fue cambiando por un inmenso placer, no tardó mucho tiempo en que todo el pene de Albert se había introducido en el estrecho ano de Isabel, él sentía como esta al mover los esfínteres, lo apretaba deliciosamente en todo su miembro, no tardó mucho tiempo, ella estaba sintiendo en ese momento un nuevo placer que antes no había conocido pero que le estaba gustando, no tardaron en llegar los dos al mismo tiempo al clímax, y ella por primer vez lanzó un grito reprimido, pero no era de dolor sino de placer….Cuando se calmaron, Albert salió de la tina de baño se puso de rodillas y se agachó a darle el beso más tierno que puede sentir una mujer, pero en sus pies, símbolo inequívoco, de que siempre sería su más fiel esclavo.Los días en la residencia de Isabel pasaban y las sesiones sexuales entre ella y su fiel asistente se hacían cada vez más frecuentes e intensas, ella aprovechaba las noches que su prometido, Paúl, estaba de viaje para gozar al máximo con Albert, hubo ocasiones en que prácticamente hacían el amor, noches completas y de todas las formas conocidas. Isabel seguía enamorada de su prometido, pero estaba totalmente conectada sexualmente a su fiel esclavo Albert, quien cumplía al pie de la letra todos sus caprichos sexuales, y siempre hacia a la perfección una de las cosas que más le gustaba, el sexo oral.Era su delirio cuando Albert con su experta lengua le provocaba en una sola sesión más de tres orgasmos, y le era muy agradable ver como este se tomaba extasiado sus jugos vaginales. A ella le agradaba que Albert estuviera dispuesto a la hora y en el lugar que ella lo quería para satisfacerla.Pero algo cambió todo, en su trabajo, ella es maestra de universidad, fue seleccionada para participar como exponente en un encuentro Iberoamericano que se celebraría en la Habana Cuba, el departamento de Letras y Comunicación de la Universidad Nacional de Cuba era la anfitriona, era una experiencia académica que no podía perderse, por lo que Albert su "asistente privado" preparó las maletas y salieron de España rumbo a la paradisíaca isla.Paúl entendió la naturaleza de su viaje que era una oportunidad que no debía dejar escapar, y su fiel asistente que era también su guardaespaldas, la acompañó.Todo el vuelo fue normal llegaron ya entrada la noche al aeropuerto internacional de Cuba, "José Marti", pero cuando estaban retirando el equipaje en la sala de las maletas un desconocido, por accidente confundió sus pertenencias con las de Isabel, lo que provocó que esta al acercarse para averiguar la situación, no se fijó que la solapa del abrigo que llevaba puesto, se atoró en el sistema mecánico que traslada las maletas, lo que ocasiono que perdiera el equilibrio precipitándose al suelo.Albert que se encontraba al otro extremo del salón no se percató de la situación, cuando Isabel estaba a punto de caer el desconocido la tomo entre sus abrazos y de un fuerte jalón sacó el abrigo del mecanismo de las maletas, pero la acción hizo que Isabel cayera sobre él, uniéndose accidentalmente sus labios con las del desconocido, pero no se apartó, en fracciones de segundos aquel contacto estimulaba su lívido al máximo, y en ese mismo momento pudo observar la figura del desconocido, un hombre atlético piel trigueña, ojos agradables redondos, pero bien delineados.   Ella no hizo nada para apartarse, ya que lo mismo que Albert le hacia sentir en las largas sesiones de sexo, lo estaba sintiendo en un solo contacto con aquel extraño, cuando reaccionó se levantó, le agradeció al desconocido, y este con voz dulce, solo le respondió.No te preocupes preciosa, Manuel Candal para servirte y dando la vuelta se retiró. Isabel estaba en otro mundo, no reaccionaba, no oí nada, no veía nada más que la figura de Manuel ayudándola y retirándose, fueron segundos en lo que cualquier cosa hubiera pasado, ella no se habría dado cuenta, fue hasta que Albert llegó a su auxilio y la despertó del dulce letargo en el que estaba sumergida.Ella quedó robotizada, salieron del aeropuerto tomaron un taxi hacia le Hotel Habana Libre, que era donde se hospedarían durante su estancia en la preciosa Isla caribeña, durante el recorrido de la terminal aérea hasta el hotel, Isabel iba robotizada no decía nada, no pronunciaba palabras solo respondía con pequeñas sílabas de sí o no cuando Albert le pedía alguna indicación, en su mente estaba fija, y repetida la imagen de Manuel besándola por accidente, su cuerpo lo tenia grabado totalmente en su memoria.En el hotel se alojaron en la suite presidencial, ella solo entró y se acostó en una hermosa cama redonda con sabanas rojas de diversas tonalidades que hacían juego con los adornos dorados del lugar, pero su mente no estaba para admirar tanta belleza, en ese momento solo podía pensar en la situación del aeropuerto.Albert se encargó de ubicar toda su ropa en los hermosos closet de la suite, además de preparar la tina que tenia figura de una concha marina, cuando estuvo lista, Albert fue hasta la cama ayudó a Isabel, su ama, a desvestirse y tomándola entre sus manos la llevó cargada hasta la tina, la colocó en las sabrosas aguas termales y comenzó con una delicada esponja a lavar cada parte del hermoso cuerpo de Isabel, este recorría magistralmente todas sus partes, dedicando especial atención a su hermosa concha perfectamente depilada y su estrecho ano; ella respondía a cada estimulo pero con la mente en otro lugar.Cuando Albert terminó su trabajo la llevó nuevamente en brazos hasta la cama y le aplicó toda una sesión de secado, después sacó del equipaje de Isabel unas cremas para humectarle el cuerpo, y comenzó a colocárselo a su "Diosa del Amor" , Isabel se estaba excitando por las expertas manos de Albert.Cuando el fiel asistente de Isabel había terminado de humectar todo el hermoso cuerpo de su ama y se disponía a retirarse, ella con un gesto le llamó y le indicó que le besara su ya muy húmeda vagina, ya estaba muy excitada, pero por el pensamiento de Manuel, quien era el que realmente la tenia en el cielo. Albert comenzó con sus expertos labios y lengua ha besar la ardiente concha de Isabel, solo bastó un par de caricias sexuales para que Isabel tuviera el primer orgasmo de la noche, pero algo era diferente, Albert como siempre, le hacía el mejor sexo oral del mundo, pero ella tenía en su mente a Manuel mientras estaba disfrutando al máximo cerraba los ojos y en su imaginación era Manuel quien estaba trasladándola a la tierra del placer total.Albert lo intuía pero no le importaba mucho porque él quería, la felicidad de su amada Isabel y si eso significaba en ese momento la figura de Manuel, eso era santa palabra y así se hacia.Cuando siguió con su tarea se atrevió a subir sus manos hasta los ya erguidos pechos de su ama, quien en el mayor éxtasis posible, repetía frases como " seguí Manuel" "adelante Manuel", definitivamente era el recién conocido, el del incidente en el aeropuerto, quien la estaba poseyendo oralmente, como a ella tanto le gusta.La sesión duró mucho tiempo, ella tuvo 5 orgasmos, todos sus fluidos vaginales fueron ingeridos satisfactoriamente por Albert, pero el acto no pasó de sexo oral, ya que así a ella le era más fácil imaginar que era Manuel quien le brindaba el inmenso placer que sentía.A la mañana siguiente fue despertada por un nutritivo desayuno que Albert le llevaba en una linda charola, se alimentó, se baño se vistió muy elegantemente, con un hermoso traje verde agua, unos hermosos zapatos de tacón a media altura, que hacían juego con la cartera ejecutiva que llevaba, que a su vez combinaban perfectamente con su piel tostada, lo que hacia que su imagen luciera mucho mejor; Salió rumbo a la universidad nacional de la Habana donde daría inicio las exposiciones del encuentro al que asistía.Por momentos pensaba en la figura de Manuel, pero sabia que era muy difícil que la suerte le sonriera y lo volviera a ver, cuando ingresó al salón de la conferencia, se llevó la más feliz de las sorpresas, algo que no esperaba, el Coordinador General Académico del evento era él, Manuel de Jesús Candal, Jefe del Departamento de Investigación de la Universidad cubana, así es el hombre que la llevó al cielo con solo unos segundos de contacto físico casual en el aeropuerto…  
Jueves, 18 Marzo 2010 10:31
Relatos Eróticos. Alicia soportaba incolume el ariete que le ensanchaba el orificio trasero gozaba desenfrenadamente. Acelere el ritmo del mete y saca ella orgasmeo varias veces, vacie en su culo toda mi leche.  El año pasado, lo pasé culeándome "a pedido" a todas las integrantes del grupo "amigas maduras" no me quedaba tiempo para dedicarme a las "conquistas", además la estaba pasando muy bien. Terminé la secundaria y me preparé para la Universidad con gran suerte ingresé estoy en "estudios generales" en la UNI, cumplí 19 años, sigo con mi preferencia por las mujeres maduras.Jugando un partido de futbol, sufrí la contractura del muslo de la pierna izquierda, me recetaron 7 días de descanso absoluto, compresas calientes húmedas y laserterapia en la parte afectada por 10 días. Luego recibiría por otros 10 días masajes, para lo cual me recomendó el médico que fuera donde la Señora Alicia, terapeuta argentina muy competente, me dio la dirección de su casa donde tiene su consultorio y el teléfono para que solicitara turno.Hace una semana, llamé al consultorio, me contestó la recepcionista, le pedí cita para recibir una terapia de masajes en el muslo, durante 10 días, la recepcionista me comunicó que el único turno disponible era a las 7 PM si me convenía se lo dijera para anotarme en el libro de citas .. no habiendo otra alternativa acepté, me indicó que empezaría el lunes 21 del presente me indicó que fuera puntual me agradecería si pudiera llegar 10 minutos antes de las 7 PM. El lunes 21 diez minutos antes de las 7 PM me presenté a la recepcionista la saludé, me contestó muy amablemente, informándome que las "sesiones" se cancelaban antes de ingresar al consultorio por lo que procedí a pagar. Luego pasé a la sala de espera, era el único paciente inmediatamente la recepcionista me anunció que podía entrar... Grande fue mi sorpresa al verla por primera vez, la saludé dando mi nombre completo encontró el lugar exacto, presionó y me preguntó si me dolía si me duele cuando presionas. ¿Dónde se refleja el dolor cuando presiono la parte afectada? ( no se reflejaba en ningún sitio, pero era la oportunidad para intentar la conquista ), en la región de la ingle, ¿cómo lo sientes?, como una punzada muy fuerte, regular o poco está bien; comenzaremos… Recogió la toalla hacía arriba y la introdujo entre mis piernas sobre mis huevos para dejar el muslo listo para el masaje, me puso una crema, empezó a masajearme el muslo de abajo hacía arriba, rozando mi erecto pene cuando frotaba la ingle, para lo cual metía su mano entre mi cuerpo y la camilla estaba a punto de correrme... mi pinga iba a reventar… En eso Alicia dijo voltéate y ponte de cúbito dorsal, al hacerlo mi enhiesta verga salió de la toalla como si tuviera un resorte apuntando hacía el techo. Alicia dijo con voz burlona ¿a ver qué tenemos acá? Tomando una actitud de seriedad fingida mirándome a la cara dijo, Memo ¿qué significa esto?, Alicia no es mi culpa tú eres la culpable con tremendas virtudes corporales semi-desnuda, tendría que estar "muerto" para no excitarme... mientras le decía eso le manoseaba las nalgas. Alicia tomó mi falo de Acero de Toledo y se lo comió entero, dándome una mamada de campeonato, le avisé que me corría, aceleró el ir y venir sobre mi pinga lo que me produjo una vaciada regia Alicia se tragó toda la leche, siguió mamándolo y subiéndose en la camilla se introdujo mi hermosa verga de 22 cm de longitud y de 12 cm. de perímetro (grosor) en su coño iniciando una cabalgada de antología yo le masturbaba el clítoris Alicia orgasmeó tres veces me corrí abundantemente. Alicia era la encarnación de Afrodita, que mujer tan agradable y amorosa, todo lo hacía con maneras delicadas, se bajó de la camilla se arrodilló en el sofá y me dijo, Memo métemelo por el ano pero hazlo "despacio y sin precipitarte" ... tu pene es muy grueso y muy largo obedecí y ensalivándole el culo, le metí un dedo, después dos y tres, le puse mi hermosa cabeza de la pinga en su ojete, empujé con mucha fuerza pero lentamente, Alicia jadeaba de arrechura parecía una perra en celo. Alicia soportaba incólume el ariete que le ensanchaba el orificio trasero gozaba desenfrenadamente. Aceleré un poquito el ritmo del mete y saca ella orgasmeó varias veces, me vacié otra vez era mi primera conquista del 07 luego nos bañamos me hizo el masaje y nos vestimos. Les adelantaré que van 4 días de "Luna de Miel" según dice Alicia, pero serán diez días de culeo desenfrenado hasta que termine la terapia. Estoy escribiendo el relato, media hora después de regresar de donde Alicia.  
Jueves, 18 Marzo 2010 10:30
Relatos Eróticos. Se movia como un gata en celo, con su culo me refregaba la pija, eso me calentaba mucho, pase mi mano por su concha y volvi a sentirla inundada de calentura.  Hola, soy Joaquín. Hace un tiempo que no escribo y esto que me sucedió a hecho que las ganas de escribir y de contar mis intimidades vuelvan a aflorar. Estuve un tiempo de vacaciones, cuando volví por cuestiones de trabajo estuve muy ocupado, además del trabajo habitual tuve una mudanza y una separación con mi socio, esto hizo que mis días duraran más de lo normal y que todo el tiempo en el que estaba despierto lo dedicara a trabajar, por ende mi vida sentimental estaba siendo dejada de lado y las ganas de disfrutar de una mujer estaba creciendo demasiado. Así pasé casi un mes, con mucho trabajo y bastante caliente. De repente un jueves por la tarde, me llama a mi oficina un gran amigo mío, pirata, mujeriego y excelente compañero de la vida, me dijo que estaba organizando su casamiento y quería que yo salga de testigo del mismo, me causó gracia, justo él se iba a casar, después de tanto tiempo de soltero y de aventurero. Pero bueno, según él llegó el momento de sentar la cabeza y formar una familia, o algo así. Pronto llegó el día del casamiento, fuimos al registro civil, cerca del mediodía, éramos unas veinte personas y celebramos ahí la unión de Juan (mi amigo) y de Carmen su mujer desde ese día. En el civil conocí a la familia de Juan que aún no conocía y a la familia de Carmen, entre los presentes estaba una mujer que desde que la vi llamó mi atención, no porque fuera sumamente hermosa, sino porque tenía algo...llevaba el pelo rojizo, atado, era de piel muy blanca y llevaba un vestido negro que le sentaba muy bien. Nos presentaron, ella era prima de Carmen, después del civil fuimos a comer a una hermosa cantina, comimos, bebimos y charlamos mucho, en un momento veo que esta mujer estaba saludando a Juan y a Carmen, me acerqué y ahí nos presentaron formalmente, Carmen tomó la posta y dijo...-Ella es Sofía, mi prima, él es Joaquín, el mejor amigo de Juan.   Nos saludamos con un beso, volví a sentirme atraído por esos ojos y charlamos unos minutos, ahí supe que tenía una hija y que se iba rápido porque debía pasar a busca a su hija por la casa de sus padres. Ahí se fue. Al rato todos nos fuimos, esperando por la fiesta que se haría la noche del sábado en la casa de Juan. En fin, me fui a casa, pensando en Sofía, llegué, me di una buena ducha y pasé el resto de los días pensando en seducir a Sofía. Llamé a Juan y le pregunté por Sofía, mi estimado amigo no podía fallarme, me pasó toda la información necesaria, me contó entre otras cosas que estaba separada desde hacía 8 meses y que por lo menos él no se había enterado en ningún momento que Sofía tuviera alguna pareja. Eso me motivó y me dio ánimo. Llegó el sábado, llegó la hora de la fiesta y ahí estábamos todos los amigos más cercanos a la pareja, el tema era que Sofía no estaba, me dije...bueno parece que la suerte me esta dando la espalda, a pesar de faltar la persona que yo quería que estuviese debo admitir que la fiesta estaba interesante, había buen clima, gente con mucha onda, luces tenues, buen champagne, buen vino y hermosas mujeres. En un momento me puse a bailar con Carmen, la flamante mujer de Juan y aproveché para preguntarle por Sofía...-¡Que pena que no vino tu prima! -¡Ahhh Sofía!!!...que raro...,vamos a llamarla – dijo CarmenCarmen tomó su teléfono, llamó y me dijo, pobre todavía está esperando un remis que llamó, su auto se lo dejó a su madre para que lleve a la nena a su casa. Entonces aproveché y decidí ir a buscarla, buenísimo dijo Carmen, anda.Tomé mi auto y salí en su búsqueda, no era muy lejos, la casa de Juan esta en Belgrano y Sofía vivía en Palermo, llegué a la puerta del edificio, toqué el timbre...-¿quien es? Preguntó Sofía por el portero -Si, soy Joaquín el testigo del casamiento de Juan y Carmen vengo a buscarte para ir a la fiesta...-Ahh si, ya bajo...Me quedé esperando en la puerta del edificio, a los cinco minutos apareció..., estaba hermosa, otra vez ese pelo rojo atado, con algunos mechones cayendo inocentemente sobre su rostro, un vestido negro, más ajustado al cuerpo que el del civil, por arriba de las rodillas, y pequeña cartera en su mano derecha, no saludamos, la invité a subir al coche, le abrí la puerta, la observé de arriba hacia abajo mientras subía al auto, me subí yo y emprendimos viaje. Me contó en el viaje a que su auto se lo dejó a su madre, le pregunté por su hija, y esto derivó en su divorcio, la charla se puso seria y me preguntó si era casado, cuando le dije que estaba solo me miró a los ojos y entre los dos fabricamos un silencio impregnado de deseo. Pronto llegamos a la fiesta, enseguida Carmen y un grupo de amigas vinieron a saludarla, antes de dejarla, me acerqué y le dije al oído... Mira que antes de que se termine la noche quiero bailar con vos... ella me miró y sonrió, noté en ese momento que un par de amigas empezaron a preguntarle porque llegaba conmigo y a cargarla. Yo me acerqué a un grupo de amigos y a partir de ese momento empezamos un juego de miradas sugerentes que me partían la cabeza, si no la estaba mirando cuando lo hacía ella me sacaba la vista de encima, pero sentía sus ojos en mí y eso me calentaba mucho, la vi bailar con un par de amigos, en un momento mientras bailaba con uno de mis amigos, me miraba y no me soltó la vista durante unos cinco eternos segundos... A las dos y algo de la madrugada, el clima estaba perfecto, había muchas parejas regalándose mimos, la luz tenue, música suave, humo por doquier... Sofía estaba con una copa en la mano, entonces me acerqué y le dije -la verdad...pensé que podía resistir, pero ya no aguanto más...necesito bailar con vos... Ella sonrío y se me acercó, la tomé por la cintura y empezamos a bailar, muy suavemente, bailamos casi media hora sin decirnos nada, bien juntos, sintiendo nuestros cuerpos, de a poco comencé a besarle el cuello, muy suavemente mi lengua recorría ese cuello hasta que llegué a su oreja, le besé el lóbulo ella me apretaba más contra su cuerpo, la notaba caliente esto me calentaba mucho más, entonces mi verga comenzó a crecer, Sofía lo notó y comenzó a moverse en consecuencia, estábamos los dos sumamente excitados, entonces la miré a los ojos ella me miró y me dijo...por primera vez siento que le voy a ser infiel a mi marido... nos besamos profundamente, nuestras lenguas se mezclaron, entraban y salían, jugaban, a veces lentamente...otras veces salvajemente...estábamos calientes...con ganas de sexo. Volví a besarle el cuello y mientras lo hacía Sofía dijo la frase que desató en mi la locura máxima....soltando un gemido dijo...quiero sentir eso que siento en mi vientre en todo mi cuerpo...por favor...., seguimos besándonos, le propuse ir a un lugar más cómodo, la tomé de la mano y busqué un lugar en la casa donde estar cómodos, subimos al primer piso, abrimos la puerta de una habitación y vimos a una de las amigas de Sofía chupando una verga de alguien a quien yo no conocía, ver eso nos calentó más, entramos a un cuarto donde se guardaban los artículos de limpieza, cerramos la puerta con llave y volvimos a abrazarnos y a besarnos salvajemente, Sofía me comía literalmente la boca, mi manos recorrían su figura por sobre ese vestido negro que ya deseaba ver en el suelo, me saqué el saco, la corbata, y mientras desabrochaba mi camisa, Sofía bajó por mi pecho, llegó a mi pantalón, bajó el cierre y sacó con sus manos mi verga..., estaba casi del todo dura, grande, creciendo...la tomó con su mano, me miró y comenzó a besármela...primero con su lengua esparció todo el líquido pre seminal por la cabeza de mi verga, comenzó a comerla de a poco, hasta que logró introducirla toda dentro de su boca. Me chupó la pija de una manera hermosa, suave al principio, acelerando el ritmo de a poco, con una de sus manos me masajeaba los huevos, me partía la cabeza ver a mi verga entrar y salir en esa boca de labios carnosos...ella como podía me decía que estaba hermosa, que le encantaba una verga tan grande en su boca...yo estaba muy caliente...a punto de estallar...entonces le advertí...estoy por acabar...ella aceleró el ritmo, ya el pete que me estaba haciendo era infernal, entraba y salía mi verga de esa boca con furia...ahhhhhhh… ahhhhhhh exploté en un grito y Sofía tragó y tragó mi semen...mi leche le chorreaba por las comisuras de sus labios... fue hermoso..., me bajé y la besé...mi leche se mezcló entre nuestras lenguas, volví a besarle ese cuello, mi lengua se movía como loca, empecé a bajar por el pecho hasta chocar con ese escote hermoso, con mis manos bajé el cierre del vestido, al fin quedó ese cuerpo para mi, ese par de tetas...no muy grandes...no muy pequeñas...y una tanguita negra con encaje... Mis labios y mi lengua se perdieron en esas tetas, las besé suavemente recorriendo cada centímetro, besando esos pezones hasta sentirlos duros como una roca dentro de mi boca, Sofía gemía, mientras con mis manos comencé a tocarle la conchita, a sentir la humedad que esa concha transmitía, dejé por un rato sus tetas, Sofía se acostó en el suelo, mis besos bajaron desde sus tetas recorriendo su cuerpo, mis manos la acariciaban, las sentían...llegué hasta su tanguita, la corrí...y con mi lengua comencé a besarla...abrí bien sus labios y empecé a chuparla...estaba empapada, estaba riquísima, caliente, sedienta..., pronto la despojé de su tanga y hundí mi boca y mi cara en esa concha, se la chupé desesperadamente. Sofía gritaba de placer, cada tanto levantaba mis ojos la veía con la lengua afuera, con sus manos apretándose sus pezones...y yo seguía...quería darle todo el placer que ella me había dado, mi lengua llegaba tan profundo que Sofía gritaba... ahhhh, aahhh, ahhhhhh, ¡cógeme así! ¡Cógeme así la concha mi amor!!! Máss!... y yo desesperado seguía, no tardó Sofía en acabar, en darme el placer de sentirla explotar en mi boca, su cuerpo temblaba, era hermoso, nos quedamos los dos en el piso...descansando de tanto placer...sin embargo los dos sabíamos que faltaba mucho...tal vez lo mejor.Nos reímos de vernos tirados en un cuarto de limpieza...nos besamos y volvimos a calentarnos, otra vez su boca...otra vez nuestras lenguas...otra vez esos hermosos juegos de seducción, Sofía tomó mi verga que estaba semi dura y se la puso toda en boca, ahora le entraba toda, no quedaba nada afuera de su increíble boca, mi verga empezó a crecer y a crecer, sentí como se ponía dura como un fierro, ahora, a pesar de los esfuerzos de Sofía sus labios y su boca no lograban guardar toda mi verga, sin embargo la chupaba como una puta hermosa, la tomó con su mano y comenzó a pajearme, su labios besaban mis huevos, jugaban con ellos, yo estaba súper caliente, quería penetrarla, se lo dije.... quiero cogerte...llenarte la conchita..., Sofía sonrío se dio vuelta y se puso en cuatro patas... Ese culo hermoso quedó delante de mis ojos, le colgaban las tetas...movía el culo, se movía como un gata en celo, con su culo me refregaba la pija, eso me calentaba mucho, pasé mi mano por su concha y volví a sentirla inundada de calentura, la tomé por la cintura y salvajemente la penetré, resbaló mi pija en esa conchita y se la puse hasta el fondo de un solo tirón, el grito de placer de Sofía me excitó mucho más, comenzamos a coger desesperadamente, Sofía se movía al ritmo de mis embestidas, una y otra vez, mi pija entraba y salía, en un momento me quedé quieto...dejando mi verga bien adentro, entonces Sofía comenzó a balancearse a manejar los tiempos, aceleró el ritmo, y pedía...rogaba... “¡cógeme amor...cógeme así...mmmm me gusta muuuchooo, máass, máass! Cógeme...” No podía más, quería llenarla con mi leche, los gritos de Sofía eran hermosos, calientes, ese pequeño cuarto de limpieza estaba inundado de sexo, entonces Sofía se dejó llevar...”te acabo...te acabo toda esa pija, cógeme así, másss másss, asíiii, ahhhhhhhhh, ahhhh...” sentí su cuerpo contraerse, su concha temblar, mi pija repleta de sus jugos, no pude más...le saqué mi verga, la di vuelta y le acabé en la cara...en las tetas...Sofía intentó tragar parte de mi leche...la que no terminó en sus entrañas resbalaba por sus tetas...por su vientre...fue hermoso. Después de una media hora nos repusimos, una vez que el baño quedó libre, corrimos los dos a limpiarnos, riéndonos, disfrutando de nuestra travesura. Al rato volvimos a la fiesta, creímos ingenuamente que nadie notó nuestra ausencia. A las siete de la mañana la llevé de vuelta a su casa, nos despedimos con un beso suave...que prometía más...mucho más.Espero que hayan disfrutado de este relato, por mi parte lo disfruté mucho y quiero dedicárselo a Sofía, se que te va a gustar.  
Jueves, 18 Marzo 2010 10:30
Relatos Eróticos. De un golpe me la metio completa, gritaba de placer mientras me comia las tetas, me encantaba como follaba, me penetraba por el coño y metia dos dedos por el culito y me hacia gozar.  Hola soy fiel lectora de los relatos pero nunca me había atrevido escribir hasta hoy, mi nombre es Alexxa y el presente relato que voy a contarles sucedió hace un año con un ex novio, primero que todo permítame describirme.Soy morena, cabello largo color negro, ojos negros grandes y bonitos, buen cuerpo pero más que eso llaman mucho la atención mis tetas y mi espectacular culito, en ese tiempo él vivía en una ciudad distinta a la mía y por eso siempre nuestro encuentro sexual era muy especial, debo confesar que me encantaba su verga porque era larga y gruesa, de solo recordarla me éxito de una manera exquisita, pero esta vez yo quería sorprenderlo y fui hasta la ciudad donde el vivía. El camino fue largísimo, y cuando nos vimos pude notar en sus ojos el deseo que sintió cuando me vio, y yo de solo verlo mi conchita se humedeció, cuando nos vimos nos fundimos en un gran beso que cubrió todos los besos que en meses no nos habíamos dado, luego agarramos un taxi y me llevó a su trabajo porque iría a recoger algunas cosas, pero yo no podía con la excitación que tenia y no pude evitar decírselo. Después que se lo dije me pidió que lo tocara y efectivamente tenía su gran verga parada y dura como una piedra, pero sabíamos que no podríamos aguantar hasta llegar al hotel, luego de eso llegamos a su trabajo y me dijo que si quería descansar en un mueble y que después él regresaría y yo le dije que si, pero que no quería que se fuera, quería que me follara ahí mismo, cosa que no pensó dos veces y comenzó a besarme muy pero muy apasionadamente, mientras puso sus manos en mi culo y yo me pegaba más a él y podía sentir el gran tamaño de su verga queriendo salir de su encierro. Luego de eso me quitó la blusa que llevaba y yo le quité su camisa y fui quitando su pantalón, mientras que él quitó mi sostén y bajó mis pantalones hasta hacerme quedar en braguitas, cosa que lo excitó más saber que llevaba puesto un hilo dental, luego de eso me acostó en el mueble de su oficina y comenzó a comerme los pechos, lo hacia fuerte me mordía, me hacia retorcer de placer y bajé mi mano hasta su verga que estaba que estallaba. Se levanto y me quitó las braguitas y bajó hasta mi coñito y comenzó a comérselo, me chupaba el clítoris, me penetraba con su lengua, me follaba con los dedos, mientras que con la otra mano me metía los dedos en la boca para que yo se los mordiera y se los chupara, aún así seguía comiéndose mi coño, y en unos segundos me corrí como una leona en su boca, mmmm, que rico, que placer sentí en ese momento, quería más, que quería tener su verga dentro de mi, y luego se levantó y se quitó el bóxer que llevaba dejándome a la vista su gran verga que me volvía loca. Le dije que quería comérsela a lo que aceptó sin rodeos, que delicia de verga tenía en mis manos, la metí en mi boca, chupaba su glande, bajaba con mi lengua hasta sus testículos, los besaba, veía su rostro de lujuria, cosa que me volvía loca, hasta que sintió que se venia y me dijo que parara, porque quería penetrarme, cosa que acepté gustosamente. Era tanto el deseo y la excitación que teníamos que ya deseaba tener esa verga metida hasta el fondo, después que se quitó el bóxer me abrió bien las piernas y comenzó a rozar su verga por mis labios que ya estaban bastante húmedos, la rozaba y hacía que me desesperara por tenerla adentro. De un golpe me la metió completita, haciéndome gritar de placer mientras me comía los pechos, comenzó a moverse lento hasta que llegaron unas fuertes embestidas no puedo negar que me encantaba como follaba, mientras me penetraba por la conchita me metía dos dedos por el ano y me hacia gozar. Yo me retorcía de placer, mmmm, aaaaaaaa, sssssssiiiiiiiiii, me metía y sacaba su verga con fuerza mientras le metia mi lengua en el oido, sentía que esa verga me estaba partiendo pero no quería que parara, sentí que venia mi segundo orgasmo y le avisé y me dijo al oido, córrete para mi mamita, cosa que me calentó más y terminé en un espectacular orgasmo. Pero él quería acabar en mis pechos y me lo hizo saber, me puse frente a él y le hice una tremenda cubana con mis tetas, gemía de placer, mientras que con mi lengua jugueteaba con su glande, hasta que acabó en un espectacular orgasmo que llenó mis pechos con su rica lechita. Me limpió la conchita con un pañito que tenía y me dio un lindo beso, después de eso se quedó conmigo un rato más y nos vestimos.Pero esa no fue la única vez que follamos, después vinieron muchas más, en tan solo un fin de semana tuvimos varias folladas espectaculares pero ya esas se las contaré en otro relato.  

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